En pobreza extrema y sin documentos

Las flores, esperanza de vida
Las flores, esperanza de vida

Por Elsa Castorela Castro

Temixco. Teodora Gregorio Flores es una cifra más en la medición de la pobreza, pero a diferencia de otras personas, ella está imposibilitada para tener acceso a alguno de los programas de apoyo a personas con pobreza extrema.

De acuerdo al informe anual sobre la situación de pobreza y rezago social, doña Teodora padece de todo: carencia por rezago educativo; carencia por acceso a los servicios de salud; carencia por acceso a seguridad social; carencia por calidad y espacios de la vivienda, carencia por servicios básicos de la vivienda y carencia  por acceso a la alimentación.

Vive en un cuarto de cuatro por cuatro metros, que es dormitorio y cocina; en este espacio da cobijo a su hija menor y a los hijos de ésta, que fue abandonada por el esposo.

Con  65 años de edad, es un ejemplo más de tantas mujeres que viven en la colonia Morelos, de este municipio, en viviendas de un solo cuarto y en las laderas de la barranca Pilcaya.

Doña Teodora nos recibió a mí y a María, quien me llevó con ella para mostrar, a los lectores de Conurbados, la pobreza que hay en este municipio, donde las mujeres son las más vulnerables debido a su condición de migrantes, hablantes de otra lengua y, por lo mismo, analfabetas, la mayoría de las veces.

Llegamos a su casa como al medio día, nos recibió en el pequeño patio de su vivienda:

–¿Cómo está doña Teodora?  –Fue el saludo de entrada.

–Dios nunca me ha dejado. Lo único que me interesa es mi acta –se refería a su acta de nacimiento; suponía que éramos gestoras o alguien que le podía ayudar.

Hechas las aclaraciones, que soy reportera y que la iba a entrevistar, comenzó a contarnos su historia. Por momentos, con las manos en el rostro, le brotaron las lágrimas por los recuerdos y la explotación a la que ha sido sujeta, sin que –hasta ahora– tenga claridad de su andar en esta vida.

Trabajó casi 20 años con una hija de Cecilio Huicochea (expresidente municipal de esta demarcación) y le agradece que le tuvo confianza; pero, eso sí, trabajaba 11 horas al día. En los primeros años el  pago era de 50 hasta 200 pesos cada jornada; los últimos fueron en abonos.

Aun así, doña Teodora está agradecida con su ex patrona Irma, que le ayudó a obtener las actas de nacimiento de familiares, pero nunca la suya.

Teodora es originaria de una comunidad de Tlapa, estado de Guerrero, desde los 14 años migró, primero a Acapulco, luego a Chilpancingo y Cuernavaca. De aquí, una mujer se la llevó a laborar de “sirvienta” a Nueva York, donde vivió como dos años, una de las etapas más humillantes de su vida: aquella mujer le pegó porque no supo guisar un huevo. También, la agredió en otras ocasiones.

En aquella época, no hablaba ni entendía bien el español, por tal motivo, siempre abusaron de su trabajo. Se casó, tuvo ocho hijos e hijas, sólo viven dos hijas y un hijo que ahora reside en Estados Unidos. Él le manda mil 500 pesos cuando puede; esa cantidad le permite comprar algunos alimentos.

Llamado a Colín Nava

María, preocupada por la situación de Teodora, hace un llamado al presidente municipal de esta localidad, Miguel Ángel Colín Nava, para que apoye a Teodora, quien solamente pide una acta de nacimiento. El domicilio de esta mujer está muy cerca del puente el Chilar, en la zona donde vive la comunidad tlapaneca.