Ignacio Flores y el cultivo de cacahuaxintle

Cultivo de milpa, Ignacio Flores
Cultivo de milpa, Ignacio Flores

Por Eelsa Castorela Castro

Ignacio Flores es mecánico y, aunque su papá fue comunero, a él ya no le tocó tierra; aún así, no dejó el monte ni el campo, sigue sembrando milpa, que es el cultivo de maíz, calabaza y fríjol. Él siembra fríjol gordo, bola y bayo.

En 2 mil metros cuadrados o dos tareas, que es el espacio para sembrar, espera cosechar elotes, “para no robarlos”. Entre broma y broma me explica que los robos son porque el terreno está sin protección y a un lado del camino, la gente que pasa por ese lugar, se les antojan los elotes y se los llevan.

La cosecha, dice, “será como venga el temporal, la mejor cosecha, son seis u ocho cargas, no es mucha, una carga son cien cuartillo, la cosecha de fríjol podría ser de 120 cuartillo, solo que las ardillas, los animales y la gente, hace que sea menor la producción”.

De la semilla me dice: “aquí sembramos el pititillo, que es un maíz larguito y delgadito o el cacahuaxintle”, éste último lo han venido sembrado desde que su abuelita era comunera. “Sembrábamos bastante, cultivarlo no es fácil, le metemos seis bultos de abono en escarda y otros seis en la segunda; hablamos de 12 bultos de triple 17”.

Cada bulto nos cuesta 600 y 700 pesos, “a veces sembramos para no dejar el terreno para que no se haga monte, aquí cada quien se rasca con sus uñas; si hay para la yunta hay que pagar 600 pesos  al yuntero, y él trae sus caballos”.