
Por Elsa Castorela Castro
La bióloga Tavitas Fuentes trabaja en un proyecto de investigación para rescatar el cultivo del amaranto con mayores rendimientos y reducción en costos de hasta 30 por ciento.
El amaranto es un cultivo que ha sido afectado por sus altos costos de producción, pero la investigadora ha logrado que los productores obtengan hasta dos toneladas de rendimiento por hectárea.
Desde el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) la experta en mejoramiento genético, acompañada por el científico Leonardo Hernández Aragón, proyecta obtener una variedad de baja altura para cosecha mecanizada y lograr una maduración uniforme.
“En este cultivo se han hecho investigaciones en selección de semillas criollas y se han liberado las variedades Criolla de Amilcingo, Payasa y Revancha, pero son altas”, refiere la investigadora, que ha tomado como reto hacer del amaranto mejoramiento genético de paja corta.
Tavitas Fuentes asegura que por primera vez se trabaja en México en mejoramiento genético en el cultivo de amaranto por medio de cruzamientos. Hasta ahora había sido por selección: obtuvieron algunas semillas de paja corta y ahora las están cultivando bajo invernadero en el campo experimental de Zacatepec del INIFAP.
El cruzamiento se hace en la plántula, y se parte de experiencias hechas en Estados Unidos, pero se carece de información sobre el proceso; lo que se obtuvo solamente fueron fotografías de documentos que hablan de investigaciones en los años noventa del siglo XX, aseguró Tavitas Fuentes.
Dijo que actualmente hay efervescencia por cultivar amaranto, debido a que el precio por kilo es de 25 pesos. Al obtener dos mil kilos por hectárea, el productor tendría un ingreso de 50 mil pesos con un gasto de inversión de 15 mil pesos, debido a la siembra y cosecha mecanizada.
El cultivo del amaranto en Morelos es de ciclo corto, es decir, que en tres meses se obtiene la cosecha y puede haber de dos a tres cosechas al año en donde hay riego, aseguró la investigadora.
