
Por Elsa Castorela Castro
Tlaltizapán.-Este pueblo, como otros en Morelos, es profundamente religioso, su santo patrono es San Miguel Arcángel, cuya fiesta es el 29 de septiembre, también se venera al“Padre Jesús” en Semana Santa en la fiesta de los Tres Martes, sus imágenes se encuentran en lo que fue el Monasterio, ahora iglesia principal, localizada en el centro de la cabecera municipal.
Dentro de esa religiosidad, los campesinos adoran a San Isidro Labrador, a quien festejan el 15 de mayo, fecha que coincide con otros pueblos con esta festividad.
En el caso de Tlaltizapán, los ancestros adoraban a dioses vinculados con la agricultura a quienes ofrendaban en los centros religiosos de la Mezquitera. En la época de la Colonia el culto se modificó para venerar al santo español San Isidro labrador que vivió según sus biógrafos por los años 1080-1130, en los alrededores de Madrid.San Isidro fue un campesino cuyos actos de humildad y fe en Dios lo llevaron a la santidad.
En el anecdotario de los ancianos cuentan que durante mucho tiempo confundieron a San Isidro Labrador con San Juan, imagen que paseaban en procesión cada 15 de mayo para pedirle la lluvia para lograr buenas cosechas. Fue hasta en el año 2000, cuando un sacerdote los sacó de su error, ante este suceso, edificaron una capilla cerca del río Yautepec y al pie del ascenso al cerro de la mezquitera, esta vez, ya con la imagen del santo patrón de los agricultores.
La anécdota anterior fue contada por Alejando Figueroa Ramos, campesino de Tlaltizapán, quien narraba el anecdotario de las confusiones con los santos, esto fue durante el descenso del cerro después de una de las primeras manifestaciones en defensa de los vestigios arqueológicosdestruidos por el trazo de la autopista Siglo XXI.
La lucha sigue
En un comunicado emitido y publicado en redes sociales, denominado“Despierta Tlaltizapán” y colocado por Ismael Aguirre, promotor cultural de este municipio, el grupo manifestó su “inconformidad y repudio” sobre la forma en que se “ejecutó” la destrucción; lamentaron los sucesos dado que sostenían pláticas para llegar a un acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia, delegación Morelos y también con el gobierno municipal.
Cuestionaron severamente al gobierno municipal de incumplir el acuerdo sostenido durante varias reuniones, cuando aún se mantenía el sitio. La acción de destrucción de los vestigios fue calificada como “violencia”, además reprocha a las instancias de gobierno que tampoco se dio información sobre el resultado de las investigaciones hechas por los antropólogos del INAH, quienes consideraron que la “zona pudiera estar vinculada con la cultura teotihuacana”, por lo que se deduce la importancia del sitio.
De acuerdo a información de los pobladores que cultivan la tierra o se dedican a la ganadería, en el cerro de la Mezquitera que forma parte de la cordillera del cerro Santamaría se localizan montículos que dan cuenta del pasado histórico de la población.
Ante la posible localización de ruinas arqueológicas en los terrenos por donde pasará la construcción de la autopista Siglo XXI, demandaron el diálogo como un derecho humano en la defensa del patrimonio histórico del municipio.
