
Por Elsa Castorela Castro
La sobreexplotación de árboles y otras plantas que se usan en la medicina tradicional provoca que se destruyan y mueran por la forma de extraer sus raíces o su corteza, así lo comentó la bióloga Edith Antonio Olea, quien se ha dedicado a la propagación de la diversidad de éstas plantas.
Aseguró que el papel de las y los biólogos, es muy difícil para recuperar y difundir el conocimiento tradicional cuando han ido a rescatarlo, llevarlo a la universidad y regresar a devolver ese saber, pero sobre todo propagar y conservar dichos recursos que se pierden por la forma de extraerlos.
Puso como ejemplo: la cancerina, que se extirpa desde la raíz, otro es el cuachalalate, del que se extrae la cubierta que es su corteza. En el primer caso, se mata la planta al cortar la raíz, se muere sin que deje descendientes, puede ser también que no deje fruto. “Esto es un crimen”, destacó la investigadora, que de manera particular se dedica a la recuperación del conocimiento tradicional.
Al explicar sobre las características de la cancerina, dijo que es una guía, ésta se puede propagar por estacas, sin embargo, para alcanzar sus propiedades curativas, se requiere de 10 a 15 años.
En el caso del cuachalalate, el recolector extrae la corteza del tallo a unos 20 centímetros del suelo, esa práctica provoca que el árbol muera por plagas.
Otras plantas afectadas por la forma de extracción en la selva baja caducifolia, entre otras se encuentran el árbol del zopilote y pega hueso.