El martirio de acudir al IMSS

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UMF 16 del IMSS, en la madrugada

Texto: Máximo Cerdio/Fotos: Ojocojo

Temixco. Los derechohabientes de la Unidad Médica Familiar (UMF) número 16 del  Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de este municipio padecen malos tratos por parte de las asistentes y enfermeras, además de que hay continuas quejas de despotismo de algunos médicos.

Para que un doctor revise a un paciente que no ha sacado cita hay que estar ahí desde las tres o cuatro de la madrugada hasta las 7:40 y 8:00 horas que sus tarjetas o carnets son recibidos; en muchos casos la espera no vale la pena porque los galenos recetan sólo paracetamol.

Conurbados constató, desde las 4 de la madrugada hasta las 7:40 horas, la larga espera, las condiciones en las que son atendidos los pacientes y el trato del personal a los derechohabientes.

Cola de las 4:00

A las cuatro de la madrugada, en la esquina que forma la calle Margarita y Tabachines de la colonia Centro, no debería haber una sola alma, pero hay cerca de diez personas en fila india, con ropa de frío.

No son fantasmas deambulando, son derechohabientes que vienen con la esperanza de conseguir un turno para que sean revisados en la UMF de Temixco, que atiende dos turnos y que tiene cuatro consultorios, más un médico en el servicio de urgencias.

Ésta es una de las 24 Unidades que hay en varios municipios de la entidad.

Los pacientes tienen algún dolor o padecimiento actual y necesitan atención inmediata, incluso de urgencia. No tienen cita programada, ya que si se pide atención por teléfono la fecha de consulta se asigna uno o dos meses después: “Uno va al médico porque está uno enfermo ahorita, no en uno o dos meses; se puedo uno morir en días”, aseveró José Francisco, asegurado.

En la semioscuridad, algunos platican en voz baja con su acompañante, otros están callados solos, sentados en los escalones, algunos duermen con los ojos abiertos llenos de sueño.

Más sombras bajan de la carretera Cuernavaca-Acapulco. Se aproximan al portón cerrado de la clínica y preguntan a las demás a qué consultorio van (son cuatro y son dos turnos: el matutino y el de la tarde) y quién llegó primero. “Ah, me toca en el tres o el cuatro”, dicen en voz alta como para que a falta de luz los demás los escuchen y sepan que el lugar está apartado.

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Acceso principal a las 6:30

La mayoría viene a pie desde colonias lejanas, ya que a esa hora (antes de las cinco de la madrugada) no hay rutas y un taxi cobra mínimo 35 pesos: “Si vienes, por ejemplo, de Acatlipa a estas horas, te cobran 50 pesos o si te ven enfermo, abusan y te ensartan con 60 pesos”, asegura un hombre que hace cola para alcanzar un turno.

En las puertas de la clínica se juntan más enfermos, conforme la luz deshace la penumbra.

A las 6:30, aparecen vendedores de sándwiches, de tamales, de café, llega el de los jugos y licuados. Algunos van a comprar, otros nomás observan, abrazan su ayuno y su dolor como una mascota peluda o como a un niño.

Las enfermeras y asistentes llegan

A las 7:00 llega el personal de la clínica. Uno o dos médicos, enfermeras, asistentes y el responsable de la farmacia.

El hombrecito que trabaja como vigilante abre la puerta trasera y los autos entran y se estacionan. Tres perros sin collar que permanecían medio dormidos abren las fauces y estiran sus extremidades. Sus colas sonrientes van de un lado a otro como limpia brisas.

Las sombras convertidas en personas, que a esta hora suman más de ochenta, se acercan a las escaleras de la entrada del portón en donde algunos estaban acostados.

“Acaba de pasar el tiempo de agua y algunas veces llovió en la madrugada. El vigilante no nos dejó pasar y nos mojamos. Otros traían algunas bolsas de plástico y se taparon. El vigilante no deja pasar ni al baño, dice que lo regañan las señoritas si nos da chance de entrar a hacer nuestras necesidades”, platicó uno de los que esperaban turno.

Catálogo de lamentos

“Yo vengo con mi hijo”, dice Antonio, “hacer algunos días se golpeó muy fuerte la cabeza y se ha sentido con mareos y dolores, pero en urgencias de (la clínica del  IMSS de) Plan de Ayala no me lo reciben y veré si acá sí”.

Germán viene solo, tiene escalofríos todo el día y dolor insoportable de huesos que no lo dejan ni siquiera salir a trabajar; está así desde hace ya dos meses y el médico sólo le ha recetado paracetamol. Viene de nuevo con la esperanza de que le den otra medicina o siquiera le den más analgésicos.

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Puerta de acceso

Guadalupe, de 45 años, tiene zumbidos, mareos y vómitos, a veces le sale sangre por la nariz y no puede caminar porque se marea, su comadre le dijo que seguramente era la presión (alta) porque ella tenía los mismos síntomas.

Juana Román viene a ver los resultados de sus análisis. Como no tiene cita agendada, no puede saber cómo salió, qué tiene y qué medicamentos le dará el doctor. Su hijo llegó a apartar turno como a las 5 de la madrugada y a eso de las 7:15 llegó ella con unos tamales para él.

Eugenio Santiago Pérez, chofer de Lechera Guadalajara, sufrió un esguince en el pie derecho hace diez días, durante su jornada laboral. Fue a urgencias a la clínica 1 del IMSS de Plan de Ayala y le pusieron una férula, de ahí lo remitieron a la clínica 20 y el médico les dijo que debía estar incapacitado por riesgo de trabajo por 10 días; y le asignaron la clínica 16 de Temixco.

­“Vine al día siguiente a la clínica de Temixco y la doctora que me atendió ni siquiera miró la lesión y me quitó la férula y la tiró a la basura. Me dijo que en tres días regresara a trabajar, yo le hice caso y quise volver en tres días, pero me seguía doliendo mucho así que regresé a urgencias y me volvieron a poner la férula y me dijeron que debía descansar al menos 10 días. Regresé con la misma doctora que me quitó la férula y ella se enojó mucho conmigo porque traía de nuevo la férula. Me vio y me recetó paracetamol y me dijo que regresará hoy, que se cumplen diez días de la lesión. Yo todavía siento mucho dolor y no podré cargar cajas, pero seguramente ella me va a dar de alta, no quiero perder mi trabajo. Sólo esta doctora puede firmar la incapacidad, pero es muy grosera, ni siquiera me revisa”, explica Eugenio.

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Derechohabientes en la entrada

Se abren las puertas del cielo

A las 7:30 el mínimo vigilante abre el portón principal y más de ochenta pacientes avanzan hacia la entrada del edificio de consultorios, se forman en cuatro filas, una por cada consultorio.

Las cuatro enfermeras, que corresponden a igual número de consultorios, se aproximan y comienzan recibir los carnets. Con rostros endurecidos y voz chillona les grita que el médico familiar nada más recibiría seis o siete por turno y a los demás los revisaría el médico de urgencias.

En todo el país, según información consultada en el portal del IMSS, hay más de 123 mil enfermeras que atienden y cuidan la salud de 71 millones de mexicanos. En Morelos hay mil 350 enfermeras y 900 médicos familiares para atender a 800 mil derechohabientes.

La escena es muy parecida a las imágenes de películas en blanco y negro en donde los nazis revisan a los judíos flacos y aterrados en los campos de exterminio.

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Recogiendo tarjetas

A los ocho o nueve enfermos que habían obtenido cita con el médico familiar la suerte les había “sonreído”; a los demás, que no alcanzaron turno, el doctor de urgencias les haría ver su suerte:

“Ese doctor, güero, bien parecido pero muy grosero. Se la pasa regañando a las enfermeras y secretarias y también a los pacientes. No sirve para nada, sólo receta paracetamol. La semana pasada acompañé a una vecina que trajo a su niño que se cayó y se abrió el labio y logramos pararle la sangre. Pasamos a urgencias y nos atendió ese doctor. Quedó viendo al chamaco de una manera muy fea y le dijo a la mamá que se lo llevara a urgencias de la clínica uno de Plan de Ayala porque no había hilo ni agujas para cocerle el labio”, dijo una mujer de nombre Ana, que llevaba a revisión a su hija como de siete años y prefirió evitar la consulta con el médico de urgencias.

De acuerdo con el director general del IMSS, Mikel Arriola, en todo el país se brindan 500 mil consultas diarias en las Unidades de Medicina Familiar.

En Morelos, según datos del IMSS, se brindan 7 mil 500 consultas diarias, incluidas urgencias, especialidades y dentales.