La muerte de Zapata a través del corrido

Marciano Silva. Foto: Wikipedia
Marciano Silva. Foto: Wikipedia

Por Elsa Castorela Castro

Después del asesinato de Emiliano Zapata Salazar, en Chinameca, por Jesús Guajardo, el 10 de abril de 1919, gente del pueblo y los trovadores lloraron la muerte del general, pero también mantuvieron viva su memoria a través de los corridos surianos.

Marciano Silva fue uno de los principales cronistas de Zapata y el zapatismo, quien vivió para difundir la memoria histórica de la gesta revolucionaria que duró nueve años en el estado de Morelos y que el trovador Elías Domínguez sintetiza magistralmente en el corrido “Nueve años”:

Nueve años se cumplieron de la Revolución

y la patria querida no hallaba ni que hacer;

toditos los tratados eran una adulación

y para el mexicano sufrir y padecer.

Voy a hablar del gobierno de don Porfirio Díaz

que fue de más conciencia en la persecución,

cuando a los maderistas con furia perseguía,

a los pueblos trataba con consideración.

Cuando a pueblos llegaban fuerzas del señor Díaz

llegando preguntaban pues, por la autoridad

nada más indagaban por la gran rebeldía,

que en los cerros andaban con el fin de peliar.

Mirando don Porfirio que no había de ganar

dispuso el armisticio, la guerra suspendió:

Madero con sus tropas entró a la capital

y ahí quedó el gobierno a su disposición.

Luego ese presidente de México se fue,

para la vieja Europa hizo su embarcación,

dejó a la pobre patria en un cruel padecer,
inundada de sangre, ¡Cielo qué compasión!

Después siguió la guerra con Francisco I. Madero,

en contra de otros jefes que no se querían rendir;

anduvo, bajó con tropas a Cuautla de Morelos,

a ver si en conferencia los hacía convenir.

Pero no sucumbieron Zapata y otros jefes

a las órdenes que traiba don Francisco I. Madero,

y siempre pronunciados se quedaron renuentes,

por todito el estado nombrado de Morelos.

Cuando el señor Naranjo se hizo del poder,

quedando en Cuernavaca de un gran gobernador,

mando a Juvencio Robles el cual se dio a temer

quemando a muchos pueblos con bastante rigor.

Cuando a pueblos llegaban las fuerzas naranjistas

pacíficos huían con el fin de escapar,

a todito el estado nombraban zapatista
y por esa razón lo querían arrasar.

El corrido completo tiene 18 estrofas. Los viejos trovadores como Francisco (Chico) Gutiérrez y Adolfo Almanza, y a la muerte de éste último, Aniceto Araiza, lo interpretaban, ahora los tres han viajado, como ellos decían, “a la mansión del olvido” (han muerto), pero sus cantos, los podemos escuchar en la web.

 

“Historia de la muerte del gran general Emiliano Zapata”, escrito por Marciano Silva, en el siglo XX, se escuchó en la voz de Mauro Vargas y su hijo Ignacio Vargas, que fue su segundero. Las siguientes dos estrofas, de 32, refleja, la forma cómo la gente del pueblo entendió la traición de Jesús Guajardo, quien llevó a Zapata a Chinameca para asesinarlo: