Rafael Reyes, la obsesión por recuperar el bastión de Morena que él mismo perdió

Reyes y su cuñado

Por Stella Turcato

A pocas semanas que tomó posesión como diputado local, en mesas que él creía afines, Rafael Reyes presumía: “ya le avisé a la gobernadora que seré coordinador del Grupo Parlamentario de Morena sólo el primer año legislativo, porque los dos siguientes los dedicaré a ‘recuperar Jiutepec’ para el partido”.

Lo decía justamente él, que fue el principal culpable de que el municipio, bastión en Morelos del partido fundado por AMLO y de la izquierda en general, perdiera la presidencia municipal. Él, que perdió la demarcación donde viven y de donde salieron los fundadores del llamado partido –en otras entidades– “aplanadora”.

Claro, como él ni es de Jiutepec ni comparte la ideología de Morena, poco le interesa y menos entiende lo que significa para el futuro político en el estado haber perdido ese baluarte. Baste recordar que Reyes Reyes fue candidato perdedor a la alcaldía de Jiutepec por el PRI, en la elección constitucional de 2015, y fue funcionario en el controvertido y represor gobierno estatal de Puebla, que encabezó el panista Rafael Moreno Valle, quien falleció en un accidente de aviación de muy dudosas circunstancias y quien fuera uno de los más acérrimos adversarios de Andrés Manuel López Obrador.

Por trayectoria y por convicción, traducida en sus acciones, Reyes Reyes es el típico y auténtico prianista que se montó en la ola ganadora liderada por AMLO, en 2018.

Y en esa dinámica, el actual diputado no escatimó en traiciones, hasta con los que le permitieron subirse a esa marejada, lo que en parte, lo llevó a perder el más grande bastión de Morena y la izquierda en Morelos.

Él, que puso a su cuñado como su suplente cuando contendió para reelegirse como alcalde y, al finalizar su segunda gestión, “lo hizo” candidato a sucederlo en la fatídica elección de 2024.

¡Nueve años pretendían quedarse en el cargo los parientes! Y, al no conseguirlo, ahora se les ha vuelto una obsesión pretender volver a “gobernar” esa comuna; principalmente a Reyes, que fue el que más cambió su estatus socioeconómico, después de los seis años que estuvo en el poder, en el segundo municipio más rico del estado y en el que los parientes fueron pésimos administradores, al dejar deudas millonarias con proveedores de distintos ramos.

Con el estilo atropellador de quien se cree todopoderoso, Reyes no ha dudado en alardear que cuenta con la protección de un alto funcionario estatal. Y en esas reuniones, cuyos participantes él cree controlar, ante cualquier llamada telefónica, presume sin más: “perdón, me llama… fulano”.

Y continúa: “como te decía, no es el presidente de la Junta Política y de Gobierno quien decide, el que decide soy yo, porque (sin ser titular del órgano legislativo) tengo un voto ponderado (al interior de la Junta), al contar con 10 legisladores”.

Por eso, en ese frenesí por volver, a Reyes no le importa evidenciar que utiliza –ilegal y mañosamente– recursos del Congreso para su interés personal y con fines electorales tan descaradamente anticipados.

De la peligrosa e innecesaria complicidad con la derecha y el PAN, partido históricamente archi adversario de AMLO y Morena, habrá tiempo y espacio para ahondar más adelante. Pero, una muestra de ello es el indebido uso del área de comunicación social del Congreso de Morelos para difundir boletines con información de interés personal y electorero que nada tiene qué ver con su quehacer legislativo y que, en cambio, contienen relatos de sus demagógicos actos en Jiutepec, donde aparecen él y –desde luego–  su cuñado David Ortiz, a quien no se le conoce cargo ni oficio alguno en el ayuntamiento en mención ni en la Cámara de Diputados, cuando hacen supuestas donaciones y ventas de productos de primera necesidad a aparentes bajos precios, aprovechándose de la necesidad de la población más carenciada.

Es así como ambos familiares ex munícipes se toman fotos, y posan orondos justo cuando entregan (en realidad les venden) una tapa de huevo o un pollo –de dudosa fecha de caducidad– a personas ancianas o mujeres que, por la necesidad, se ven obligados a dejarse retratar para que los políticos difundan las gráficas por conductos no muy éticos, al hacer uso de áreas que están para divulgar asuntos legislativos, no para satisfacer las ansias electoreras personales, por muy diputado que sea.

Reyes, desenfrenada entrega de huevos

En ese mismo tenor, en días recientes, y por los ya aludidos cauces oficiales del Poder Legislativo, se distribuyó un boletín en el que el diputado Reyes Reyes anunciaba la próxima entrega de “32 mil paquetes escolares” para el multicitado municipio.  Y encima, en el mismo comunicado,  asegura que «por quinto año encabezará el programa de entrega de útiles…», como si él fuera aún el presidente municipal.

Acerca de si los recursos para adquirir esos materiales eran de cualquiera de los tres niveles de gobierno, o de las prerrogativas del Grupo Parlamentario de Morena, o acaso, de la propia fortuna del exalcalde y nuevamente aspirante a ese cargo, éste no quiso responder. No, al menos, cuando Conurbados le preguntó a su ¿encargado? de prensa, quien respondió literal: “el origen de los recursos se dará a conocer en el evento de entrega de los útiles escolares”; es decir, en el próximo mes de septiembre, fecha prometida por el hoy diputado para el reparto de artículos, en otro de sus actos, seguramente, igual de demagógicos que los anteriores.

Lo más seguro es que el origen del dinero sea federal, ya que el ayuntamiento, a través de fuentes del más alto nivel, negó que sea de sus arcas. Tampoco puede ser estatal, donde no tendría cabida la distribución de materiales por parte de un integrante de otro poder del Estado.

Sobre ese asunto, el gobierno federal y Morena nacional, el comité estatal como si no existiera, deben vigilar de cerca el anunciado acto y, en general, la conducta del diputado, quien aprovecha su posición de coordinador del partido en el Congreso para negociar prebendas electorales para él y, al mismo tiempo e increíblemente, ¡para miembros de la oposición de derecha!, como se sabrá más adelante.

El año pasado, Morena perdió el segundo y tercer municipio en importancia y toda la zona conurbada de Cuernavaca. Aunque en estricto sentido, de esta área metropolitana, sólo perdió Temixco y, claro, Jiutepec. Y decimos que perdió sólo esos porque eran los que tenía y no pudo retener, ya que las demás municipalidades de la región, como Emiliano Zapata, Cuernavaca, Xochitepec, Huitzilac y Tepoztlán ya eran gobernadas por siglas políticas distintas antes de la debacle electoral municipal para Morena, en 2024.

Los intereses personales del coordinador parlamentario que, paradójicamente, van apareados a los de la oposición, aunado a las grandes deficiencias del comité estatal del partido en el poder, auguran un desalentador panorama para el futuro inmediato de Morena en Morelos, si no se remedia a tiempo.

 

Reyes anuncia próxima entrega
Reyes y su cuñado
Foto boletín oficial Poder Legislativo