Cuernavaca, Morelos; 12 de febrero de 2014. Empresarios discotequeros prevén afectación económica, cierres de negocios y pérdidas de alrededor de 200 empleos directos, por la medida que implementó el Ayuntamiento de Cuernavaca por la disminución de horarios para la venta de alcohol.
Alejandro Morera, presidente de la Asociación Nacional de la Industria de Discotecas Bares y Centros de Espectáculos (Anidice) dijo que esta medida que anunció el ayuntamiento de Cuernavaca con la disminución del horario de venta de bebidas alcohólicas hasta las 3 de la mañana en los bares y antros sí les va a afectar en su economía que de por sí ya venía en deterioro por la inseguridad.
“Se van a perder muchos empleos, alrededor de 200, por esas declaraciones del ayuntamiento y gobierno del estado. Ha habido cierres de bares a lo largo del año, y bares que cumplen con la ley como licencias de uso de suelo, protección civil, se están perdiendo empleos e inversiones, porque muchos empresarios que querían invertir en bares se van a otro lado, a otros estados”, comentó.
Además, Alejandro Morera criticó que funcionarios hagan declaraciones como las hechas por el secretario de turismo, Jaime Álvarez, quien manifestó que los hechos violentos que ocurrieron el pasado fin de semana fue por un ajuste de cuentas, o como las del procurador, Rodrigo Dorantes quien dijo que para terminar con la inseguridad es necesario el cierre de bares.
“Nos parecen fuera de lugar los comentarios de los funcionarios en torno a la seguridad, ellos siguen sentados en su escritorio, recibiendo su nómina y los empresarios y la gente que trabaja son lo que van a sufrir en su bolsillo ese tipo de comentarios”.
Por su parte, Andrés Remis, empresario discotequero, también se dijo inconforme por esta medida del Ayuntamiento al señalar que no se va a terminar con la inseguridad ni con el problema del alcoholismo cerrando antros, porque lo que se necesita es que la autoridad aplique la ley y cierre lugares clandestinos, disminuya la expedición de licencias y se haga un trabajo conjunto entre autoridad y sociedad.
Cuernavaca, Morelos; 12 de febrero de 2014. En uno de los juicios más controvertidos del sistema de justicia acusatorio-adversarial, un tribunal de justicia oral sustituyo la medida cautelar de prisión preventiva por arraigo domiciliario a Miguel Ángel «N» imputado por el homicidio de su esposa, Yadira «N».
El cuerpo colegiado integrado por los jueces David Ponce González, Jorge Gamboa Olea y Leticia Damián Avilés estableció otras medidas restrictivas como el pago de una garantía económica de 50 mil pesos y la prohibición de salir del país.
Así como someterse a la vigilancia de la Unidad de Medidas Cautelares para Adultos (UMECA) donde deberá entregar su pasaporte y visa además de acudir cada mes para firmar y garantizar su presencia en el juicio que continúa.
Miguel Ángel «N» permaneció recluido desde el 3 de diciembre de 2011 en el Centro de Reinserción Social (CERESO) Morelos hasta este miércoles 12 de febrero del presente año.
A penas en la audiencia del 11 de marzo de 2013, el tribunal había negado la libertad del imputado pero en esta ocasión el abogado defensor, Cipriano Sotelo Salgado retomó pruebas y presento nuevos argumentos.
En la audiencia de revisión y sustitución de medidas cautelares, celebrada la mañana del miércoles, Cipriano Sotelo argumentó que la acusación en contra de su cliente había sido reclasificada del delito de homicidio calificado a homicidio culposo.
Es preciso destacar que dicha acción fue aprobada por el Procurador del estado, Rodrigo Dorantes Salgado, y en ningún momento del juicio, se dio a conocer el motivo por el cual se permitió dicha reclasificación.
Sólo se expuso que era una decisión exclusiva del ministerio público la reclasificar pero no hubo una transparencia.
El artículo 129 del Código Penal establece que no se procederá en contra de quien culposamente ocasione lesiones u homicidio en agravio de un familiar directo salvo que el autor se encuentre bajo el efecto del alcohol, estupefacientes o psicotrópicas o bien que no auxiliare a la víctima.
El abogado también justificó que los padres de Yadira declararon a favor del imputado y reconocieron que no existe ninguna situación que ponga en riesgo la integridad física de ellos por la liberación de Miguel Ángel.
Aunado a ello, prevalece en su caso el principio de presunción de inocencia ya que hasta el momento no sea emitido un fallo condenatorio.
Finalmente el abogado descartó que su cliente pretenda sustraerse de la justicia ya que tienen su residencia en este estado y ante esta situación los juzgadores concedieron su liberación.
Cuernavaca, Morelos; febrero de 2014. Una mezcla de olores –que necesariamente remiten al sabor– de los frutos del mar, sazonados al estilo del Pacífico Norte, recorre este rincón de una de las plazas comerciales más características de Cuernavaca. Un lugar de espacios abiertos, donde la vegetación y el sol no se regatean; ambiente ideal para los platillos que aquí se ofrecen. Es el original–el legítimo–restaurante Mazatlán.
Y a fuerzas de ser auténticos, aquí se le da verdadera dimensión a los nombres. Por eso, el anfitrión, Francisco Javier Gálvez de la Vega, dice que “llevar el nombre de Mazatlán es un compromiso y hay que llevarlo con un sentido real. Esa es parte de nuestra filosofía: aquí prevalece la generosidad, abundancia, calidez y hospitalidad”, propias de ese puertosinaloense y su gente.
El bufet es una muestra de ello.“Porque tú puedes comer la cantidad que quieras y no te cuesta más. Además, el precio de 210 pesos por persona, es otro ejemplo del no abuso”, típico también de la nobleza mazatleca. “En otros negocios, un solo platillo cuesta eso”.
Preparar mariscos, una religión
Orgulloso de su origen, Gálvez de la Vega se siente satisfecho por los veinte años que cumple su negocio en Morelos, pero también por respetar las recetas tradicionales, la esencia –y base– de la cocina del Pacífico Norte, que “es la calidad del producto, de la materia prima”.
Asegura que, por ejemplo, en esa franja costera que va desde el puerto de San Blas, en Nayarit, hasta el Golfo de Santa Clara, en el Mar de Cortés, se produce el mejor camarón del mundo. Por eso, “nosotros lo que usamos, básicamente, es sal marina, pimienta y limón, eventualmente, algo de ajo o salsas de botella. Ese es el distintivo de la comida de esa región: utilizar sólo productos de primera calidad”.
Restaurante Mazatlán
Complacido porque los clientes “ven lo que se van a comer, ya sea del bufet o de la carta”, Francisco Javier explica el porqué de exhibir algunos pescados, crustáceos, conchas y moluscos crudos:“Para que la gente se asegure que lo que elige, es lo que se le sirve; además, pueden preparárselos personalmente a su gusto y, así, desarrollar sus propias habilidades culinarias”.
Con fruición, describe uno a uno los contenidos de sus recetas. Señala con el índice la Ensalada Mazattán, la Sopa del patrón (también conocida como siete mares), los Ostiones Rockefeller. Sustenta la razón de utilizar el lomo del marlín para la preparación al Mojo de ajo.
Después de exponer sobre la influencia de la cultura china en aquellas costas, revela cómo se cocinanel Arroz mixto cantonés y el Platillo chino (especie de Chowmain, pero sin spaghetti), este último hecho a base de pollo, camarón, salsa de ostión, brócoli, zanahoria y jengibre,“que le da un toque muy especial”.
Pero a las Jaibas rellenas le dedica una exposición especial. El anfitrión y alma del restauranteMazatlán narra cómo, exclusivamente, mujeres y niños de las tribusseris de Sonora desmenuzan de forma manual ese crustáceo, en cooperativas donde también empacan la pulpa al alto vacío.
El cuidadoso trabajo de las manos hábiles de las habitantes –y sus pequeños hijos– de la costa sonorense permiten la extracción de pulpa de jaiba “sin nada de cajilla (cartílago), lo que la convierte en un alimento muy apreciado y de calidad de exportación”, refiere Francisco Javier.
Pero también abunda sobre la forma de preparar los Camarones a la diabla, el Abulón rasurado, el Aguachil o las Postas de robalo.
La pasión por la cultura y “esa ambivalencia del tropi-norteño de Mazatlán, que tiene la jocosidad del costeño y la generosidad y franqueza del norteño”, hace que Francisco Javier pronuncie convencido el viejo dicho: “Si no sabe hacer carne asada y mariscos, no es sinaloense. Para nosotros, eso es una religión”.
En este 2014, el restaurante Mazatlán cumple 20 años en Morelos.
Tuvo su origen en 1994, en un local del Paseo Cuauhnáhuac, a la altura de la colonia Progreso, en Jiutepec.
En 2003 se trasladó a un espacio de la avenida Palmira, en Cuernavaca.
Desde 2011 se encuentra ubicado en Plaza Cuernavaca, Sección Casablanca, colonia Lomas de la Selva de este municipio. Teléfono: 318-4282
La agenda política de la Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas (Conami) comprende cinco grandes ejes: derechos culturales (identidad, educación y tecnología), territorio y recursos naturales, derechos económicos y sociales derecho a la salud, derechos sexuales y reproductivos y a una vida libre de violencia. Estos grandes temas fueron expuestos durante la presentación de la “AgenDiario” 2014, publicación coordinada por Cidhal, esta última organización feminista con una historia de casi medio siglo.
Esta agenda es la segunda publicación que coordina Cidhal y en la cual se incluyen temas que tienen que ver con las mujeres. La presentación de la agenda-diario, estuvo a cargo de Flor Dessire, Coordinadora de Cidhal y Fabiola del Jurado, líder nacional de la Conami; ellas dieron a conocer los contenidos para visibilizar la lucha de las mujeres indígenas, asimismo la importancia de tejer redes entre las asistentes, cuyo trabajo es a favor de las mujeres.
En un ejercicio de proyectos feministas, se demandó “el respeto a la medicina tradicional, significar el ser mujer para ser respetadas, dignificadas, queridas y apoyadas; mujeres que trabajan por nosotras; inclusión de la discapacidad en las universidades, vida social y laboral; escribir acerca de la vida cotidiana”; entre otros temas de trabajo para el año 2014.
La AgenDiario es una herramienta que da información de las principales demandas de las mujeres indígenas, fechas significativas del movimiento feminista, la línea histórica de los derechos de las mujeres indígenas y no indígenas.
En el campamento para jornaleros agrícolas de Tlaltizapán, que alberga a quienes vienen al corte de caña, existen graves problemas de salud, desnutrición, analfabetismo y un alto nivel de discriminación hacia las mujeres; así lo revela un diagnóstico socioeducativo que realizó Aswang Baalam, de la Universidad Pedagógica Nacional.
El trabajo investigativo consiste en información, sensibilización y promoción del empoderamiento de las mujeres del albergue cañero de Tlaltizapán.
El documento indica que en dicho recinto el 70 por ciento de los adultos son analfabetas, esto se debe –según palabras de los habitantes de ese lugar– a que “la forma y tiempo como se realiza la alfabetización es insuficiente, aunado a ello, la gente, cuando regresa del trabajo está cansada”.
Además, los niños y las niñas tampoco asisten a la escuela por varias razones: carecen de recursos para comprar los materiales que necesitan, como lápices y cuadernos, las madres salen a trabajar y dejan a sus hijos e hijas solos, o bien el padre los lleva a trabajar.
Este mismo estudio señala que existe un alto consumo de alimento chatarra, que ha provocado que exista bajo peso entre la población infantil, caries, colesterol y anemia.
En las cocinas de las mujeres que vienen con sus esposos, padre o hermanos, aún conservan una cultura de alimentos sanos que ellos mismos siembran: verduras, maíz, ajonjolí, cacahuate, frijol, nopales, calabacitas verdes, chayotes, jícamas, verdolagas, cebollas, jitomate, etcétera. Sin embargo, se ha dejado que la población más vulnerable consuma alimento chatarra.
En el tema de salud, la investigación señala la existencia de piojos en la población infantil; la falta de higiene les provoca, además, dermatitis, hongos, grietas en la piel. También informa sobre la escasez de limpieza en sus viviendas y en su entorno y el poco uso de jabón cuando se bañan.
La economía también repercute en toda su vida, tanto educativa como de salud e higiene. Los ingresos de cada uno de los jornaleros –que provienen de comunidades indígenas de los estados de Guerrero, Oaxaca y en ocasiones de Michoacán– es variable; ganan desde cien pesos hasta los doscientos al día, que son insuficientes para vivir.
Corresponde a los productores de caña dotar de servicios en el campamento en la época de la zafra, agua, energía eléctrica, gas y vivienda. Sin embargo, cuando termina la cosecha de la caña, se cierra todo; aunque existen familias que deciden quedarse.
El impacto del bajo precio del azúcar también repercute en el refugio, ya que son los cañeros los que solventan los gastos. El campamento de Tlaltizapán cuenta con 18 galeras, las cuales tienen 432 cuartos en los que llegan a vivir entre 6 y diez personas en cada uno.
Para la investigadora Aswang Baalam, su interés es trabajar en la difusión, promoción y el “conocimiento y ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos en mujeres y niñas”, ya que son éstas las más vulnerables y violentadas en todos sus derechos, ya sea por el padre, el hermano o esposo.
“Yo quiero que me recuerden todos contentos y, como dice la canción de Pepe Aguilar, recuérdame bonito y no acostado y atado como perro; y no quiero que nadie me mire así…” Edgar Tamayo Arias
Por Máximo Cerdio
“Un montón de rejas impiden mi paso/ para regresar./Ya salió en la prensa que van a aplicarme/ la inyección letal./ ¿Dónde está mi gente? yo quiero que escuche/ que ponga atención,/ que a veces los gringos aplican sus leyes/sin haber razón”, cantó a capela Teodoro Bello la canción “Inyección letal”, que compuso para Edgar Tamayo Arias y que popularizaron los Tigres del Norte.
Esto ocurrió el domingo 2 de febrero a las cinco de la tarde en Miacatlán, en la misa de cuerpo presente en la parroquia de Santo Tomás, oficiada por el obispo de la diócesis de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, quien dijo que Edgar había muerto de manera injusta como Jesucristo.
Funerales de Edgar Tamayo
En la iglesia de patio amplísimo, no cabía un alma; incluso, había gente en el parque ubicado frente a la presidencia municipal y en calles contiguas.
En ese lugar se encontraban alrededor de tres mil personas queriendo observar la procesión. Varios,bien bañados y perfumados, esperaban a los hermanos Hernández: al menos cinco personas oyeron que los Tigres del Norte cantarían en el Rodeo para despedir a quien el 1 de noviembre de 1994 fue condenado a la pena máxima por el homicidio del policía norteamericano Guy P. Gaddis.
Rumbo al rodeo
La caminata por el Rodeo, una especie de plaza de toros rústica en las afueras del pueblo, fue como la interpretación de Teodoro Bello, una última voluntad del morelense a quien el 17 de septiembre de 2013 una Corte estatal de Texas, Estados Unidos, fijó el día 22 de enero de 2014 como la fecha de su ejecución por inyección letal.
Los pobladores hicieron dos filas de varias cuadras de largo, desde la iglesia hasta el corral, para que por ahí transitaran mero adelante quienes llevaban las coronas de flores para el difunto, después los incansables chinelos, las dos bandas reventando la quietud del pueblo con melodías como “Mi gusto es”, “El sinaloense”, “Puño de tierra”, “Arriba Pichátaro”, y los últimos restos mortales de Edgar, cargados por sus familiares y más cercanos amigos, que se turnaban “por tamaños y de dos en dos”, para no desbalancear el peso de la muerte. Junto a la caja también iba un hombre empuñando una bandera de México.
Funerales Edgar Tamayo
En pocos minutos llegó el ataúd al ruedo y fue recibido con vivas y aplausos por los pobladores pegados a las tablas. Algunos con el cuello estirado y los ojos muy abiertos esperaban todavía que los Tigres del Norte hicieran su espectacular aparición.
Un muñeco de trapo vestido de vaquero y dos hombres disfrazados de toro recorrieron la plaza entre clamores: “¡Te queremos Edgar te queremos!”. Detrás, iba el cortejo fúnebre.
-¡Con ustedes, tenemos a Edgar, la Yegua de Miacatlán, montando un salvaje toro de 500 kilos. Mírenlo, qué manera de aguantar los reparos! -Gritaba El Llaverito, hombre minúsculo y regordete amigo de la infancia y juventud de Edgar.
La ceremonia en el rodeo acabó con el ataúd rodeado por los padres, hermanos y demás deudos de Edgar Tamayo, y con palabras de El Llaverito pasando lista a la “pandilla” de montadores de toros y toreros a la que perteneció el finado durante su juventud. Cuando el Llaverito pronunció el nombre de Edgar, la Yegua de Miacatlán, todos gritaron “presente”.
-¡Esta muerte fue injusta y hay que vengarla. Viva Edgar Tamayo, mueran los gringos! -explotó un grito.
Después, la procesión enfiló rumbo al panteón de Dolores, ubicado en la Calle de la Amargura, a unos cuantos metros del Rodeo. Eran las 6:10 de la tarde y el sol se convirtió en una joya de ámbar.
Funerales de Edgar Tamayo
El panteón de Dolores
Al panteón llegó casi la tercera parte de la multitud que lo siguió hasta el rodeo. Los rostros llorosos de su gente eran menos dramáticos que el 22 de enero, cuando hasta la casa número 3 de la calle Cuauhtémoc, a las 9:40 de la noche,les llegó una llamada de Estados Unidos comunicándoles que Edgar había sido ejecutado.
Incluso, la sepultura de Edgar en el lugar donde descansan sus abuelos fue más relajada que el día sábado 1 de febrero en que, a las 00:40 minutos, la carroza fúnebre escoltada por patrullas de policías federales y municipales arribó con el cuerpo proveniente de Estados Unidos a la entrada de Miacatlán, donde unas mil personas lo recibieron sobre la carretera con veladoras, cohetes y música de banda y uno de sus parientes dijo:
-¡Puta madre. No es posible que nos manden el cadáver de mi primo en una caja de cartón! -Al momento en que él y otros hombres abrieron la carroza fúnebre y se percataron de que el ataúd estaba envuelto con cartones y fajillas de plástico sellada con los textos “Home” y “Express Service 100% guaranteed boarded as booked”.
Funerales de Edgar Tamayo
Frente a lo que sería la tumba de Edgar, la banda tocaba una canción triste. Cuatro hombres bajaban con lazos por la fosa el féretro mientras los familiares observaban llorosos cómo éste se iba haciendo más y más pequeño.A pocos metros del íntimo círculo de parientes, grupos de personas amontonaditas cantaba en voz baja: “Amor eterno/ e inolvidable. Tarde o temprano estaré contigo para seguir amándote”. Eran las 6:43 de la tarde del domingo 2 de febrero de 2014.
De esta manera se cumplió el funeral poco común que pidió, a sus familiares, Edgar Tamayo Arias,nacido el 22 de julio de 1967 en Miacatlán, Morelos.
El Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca (SAPAC) reporta que quienes perpetran el robo de tubería y medidores lo hacen por las noches, afectando a los usuarios con la extracción del medidor y al propio organismo, que pierde cientos de litros de agua potable que se desperdician hasta que se hacen los trabajos de remediación.
Esto ha llevado al sistema operador de agua en la capital morelense a poner una solución: instalar medidores de otro producto distinto al cobre.
Las colonias Ampliación Lázaro Cárdenas, La Unión, Chamilpa, Lomas de Cortes, Ocotepec, Lagunilla y Tulipanes son localidades en donde se ha focalizado más esta problemática. El SAPAC reporta que en esas demarcaciones se concentra 70 por ciento del robo de medidores; mientras que el 30 por ciento restante se comete en diversas colonias.
Para prevenir el robo de estos aparatos, la gente ha tenido que colocar protecciones o herrería.
Tramitología
Cuando un usuario, de los 90 mil que tienen registrados el SAPAC, ha sido víctima de robo, tiene que pagar 2 mil 400 pesos por un nuevo medidor para que el organismo sustituya este mecanismo.
Según información proporcionada por empleados de Comunicación Social del SAPAC, el afectado puede presentar una denuncia por robo ante la Procuraduría General de Justicia de Morelos, con sus respectivos testigos y esperar de 4 a 6 horas para ser atendido por un agente del Ministerio Público y se le tome su declaración respectiva.
Una vez que se presentó la denuncia, con la copia, puede acudir al SAPAC y éste le condonará la mitad del precio del medidor; si no se presenta la copia de la denuncia por robo se debe pagar la totalidad del costo del aparato.
La propietaria de un departamentodel Conjunto habitacional Alta Vista de Cuernavaca,ubicado en Privada Otilio Montaño número 105,se fue de espaldas cuando a mediados de diciembre de 2013 quiso regularizar su situación de consumo de agua potable y el organismo operador del servicio en la capital morelense –el SAPAC– le exhibió un adeudo de 12 mil 700 pesos.Esto, a pesar de que por más de 8 años el departamento permaneció deshabitado, sin consumir una sola gota de agua y sin medidor.
De acuerdo con lapropietaria del inmueble,una empleada del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca le dijo que el adeudo correspondía a 18 bimestres y que se le estaba cobrando una cuota de consumo de 150 metros cúbicos, que es la más alta y es para negocios, no la de 125 metros cúbicos que es para casa habitación.
Ante esa situación,la dueña del departamentole dijo a la funcionaria que ese adeudo era exagerado porque en ocho años no se había habitado el inmueble y porque no había medidor;al parecer se lo habían robado. La burócrata le contestó que solicitara una revisión, pero que de todas maneras debía pagar el adeudo de 12 mil 700 pesos.
“El día 7 de enero de 2014 acudí a conocer el dictamen de la solicitud de revisión a las instalaciones del Sistema, ubicadas en la avenida Morelos Sur número 166,colonia Centro, en Cuernavaca.Unempleadode la Dirección Comercial del SAPAC,de nombre Iván Rodríguez,me informó que después de la investigación que realizaron los técnicos al domicilio,mi adeudo era de 8 mil 624 pesos con 96 centavos por consumo de agua de 20 bimestres, pero que si pagaba antes del mes de febrero me harían un descuento”, dicela afectada.
La cotización no le fue entregada a la usuaria en un documento expedido por el SAPAC sino en un trozo de papel, tipo post-it, escritoa mano y con tinta roja.
En la pequeñahoja amarilla donde constabala cotización, se incluían recargos por 3 mil 065 pesos con 13centavos; gastos de cobranza por 2 mil 327 pesos, y dos mil pesos por un nuevo medidor.
“Aunque insistí en que en mi departamento no se había consumido una gota de agua desde hacía 8 años y que no había medidor porque, al parecer, se lo habían robado, el empleadome respondió que tenía que pagar esa cantidad a fuerza si quería tener de nuevo el servicio”, relata la usuaria.
La necesidad de la mujer por ocupar su vivienda la obligó a pagar, enuna sola exhibición y antes del 31 de enero, como se observa en el recibo del SAPAC de fecha 29 de enero de 2014, la cantidad de 6 mil 694 pesos.
Cuando la quejosapidió que le dieran la fecha de instalación del medidor, por el que le habían cobrado 2 mil pesos, para que pudiera tener agua en su casa, otra empleada del SAPAC le dijo que había un rezago de más dedos años en instalación de medidores; que había muchos casos en espera y que no se comprometía en darle una fecha exacta.
“Pregunté de forma sarcástica:‘¿Cuándo me van a instalar el medidor que acabo de pagar; no sé, quizá en dos, en tres, en diez años?Dígame alguna fecha’;y la respuesta fue la misma, que no tenían para cuándo”, afirma la entrevistada a Conurbados.
Otros dos vecinos del mismo Conjunto habitacional Alta Vista reportaron que desde hace más de 12 meses pagaron sendos medidores robados, pero que todavía no les habían instalado esos aparatos; mientras, han puesto “diablitos” para poder extraer el líquido de la red de distribución.
Fuga
De cualquier manera, se quejaron los residentes: “Este fraccionamiento cuenta con el servicio sólo durante tres horas al día, es decir, de 7 a 10 de la mañana; nada más”.
Al inicio de este mes, en dos ocasiones,se solicitó una entrevista con Remigio Álvarez Andrés, hasta ese momento director general del SAPAC, pero éste no quiso atender a una reportera de este medio informativo. El 5 de febrero, el alcalde de Cuernavaca, Jorge Morales Barud, dio a conocer por medio de un comunicado que aquel directivo había renunciado a su cargo el día anterior, quedando como encargado del despacho Héctor Ignacio Figueroa Cisneros, quien permanecerá en el cargo hasta que la Junta de Gobierno lo ratifique o emita la designación de un nuevo titular del organismo.
Con los brazos extendidos sobre la baranda del banquillo de los declarantes, Raúl Ascensión alza su rostro hacia el estrado. Sabe que su libertad está en manos del tribunal integrado por tres jueces.
Aprieta sus puños y deja escapar su voz aguardentosa que resuena con un dejo de desesperación.
–Yo me siento algo culpable por no haber escuchado nada, ose’a no haber oído ruidos, pu’s es lo único que lamento, ose’ayoesteé, yo por mí p’es también, sé que piensan que soy yo –dice el hombre con algunos ademanes.
Las miradas fijas del público se centran en la persona de baja estatura, de complexión robusta y cabello lacio, y quien acota en su declaración:
–Pero no dejen de investigar, si quieren pueden tenerme el tiempo que quieran, yo también no quiero salir y que sigan pensando que yo tengo algo que ver ahí.Yo quiero salir como tiene que ser… Con mi nombre limpio y con la frente en alto, y mi conciencia está tranquila y… Yo no tuve nada que ver y ahora sí que estoy en sus manos, señoría.
El reloj digital de la Sala Dos de los Juzgados de Control de Garantías y Juicio Oral marca las 13:10 horas del martes 16 de octubre de 2012.
Era el inicio del juicio oral en contra de Raúl Ascencio, de 41 años de edad, de oficio jardinero e imputado por el homicidio de Porfirio Flores Ayala, ex presidente municipal de Cuernavaca.
El hombre era el primero en rendir declaración, de un total de 16 testigos que estaban listos para desfilar ante el tribunal, integrado por los jueces del Primer Distrito Judicial del estado: María Luisa de Jesús Rodríguez Cadena, Isidoro Edie Sandoval Lome y Martín Eulalio Domínguez Casarrubias.
Erguido, tratando de controlar el trastabillar de su palabras, el imputado comenzó describiendo su relación con la víctima, con quien trabajó durante siete años.
–Cuando a él una vez lo operaron de los ojos, yo fui al seguro por él y sí vi’a yo por él; cuando una vez se cayó, esteé yo era el único queé estaba allí… porque yo siempre lo obedecía a él, lo respetaba yo, anqueé, aunque debido a su manera de ser, esteé para mí era normal, pues esteé muchos decían que discutíamos, pero era normal su manera de ser conmigo.
Un día antes de la muerte de su patrón, el viernes 30 de diciembre del 2011, Raúl Ascensión descansó en su trabajo.
–Para ese día, pues yo tenía una cita con mi pareja, ose’a yo con ella, habíamos terminado dos meses anteriores enton’s yo, esteé esa vez, esteé ese día le pidí pues hablar con ella que me diera una oportunidad más,entonc’s ella como a las doce fue a verme al jardín.
Se refería a la casa de Porfirio Flores, un terreno a desnivel de aproximadamente una hectárea, utilizado también como jardín de eventos especiales, y localizado en la calle Tabachín número 57 A, esquina Llamarada, de la colonia Bella Vista, al norte de Cuernavaca.
El inmueble también era conocido como «Jardín de Cuernavaca», con dos entradas; la principal por la calle Tabachines y la de servicio por la calle Llamarada. Además, el predio incluía amplios jardines, terrazas, baños, una cocina y una alberca.
Raúl Ascensión tenía asignado un cuarto ahí, porque era el encargado de planta del mantenimiento del jardín y la vigilancia; ese día permaneció algunas horas en compañía por su novia, Gabriela.
–Me fue a ver mi pareja, y esteé estuvimos hablando, le pedí una oportunidad más, de ahí yo la llevé a su trabajo, y ya me fui a casa de mis padres del trabajo. Ya regresando como a las ochoal domicilio, yo vivía allí, allí yo me encargaba deéose’a yo, a mí esteé, yo tenía pue’s ahí mi cuarto, yo ahí me quedaba; yo tenía siete años viviendo allí.
El hombre ingresó por la calle Llamarada y después se dirigió hasta la puerta de la entrada de la casa de su patrón para recoger un radio Nextel que le dejo otro de sus compañeros, en un sitio previamente acordado.
–Entonces me bajé a mi dormitorio y le marqué al patrón que ya estaba yo allí, porque esa era una regla que yo tenía que seguir, siempre que yo estuviera allí avisarle a él para que él supiera que era yo el que andaba ya por ahí.
A través de un monologo, Raúl Ascensión revela la última conversión que sostuvo con Porfirio Flores entre las 20:30 y 21:15 horas.
–Licenciado ya estoy por aquí, ya llegué. Le leé marque a su Nextel.
–Me dijo: Está bien Raúl, mañana quiero que te me levantes y esteéose’a te me pongas a barrer.
–Yo sí barría. No es cierto que eso que dice la gente, que dice eso de que no sé porque lo dice, saben bien de que yo era la persona que los sábados, cuando no había eventos, era yo el que me encargaba exclusivamente de barrer, yo a veces, hasta cuando al patrón le decía:
–¡Me carga la mano patrón! Cuando yo entré a trabajar con usted me ponía hasta cuatro o cinco personas y hor’a pues nada más me deja a mí la bronca.
–No, pero a’i tienes al Hugo, a’i tienes al Vicente.
–Ire, Vicente usted me ha dicho que no se le puede decir nada porque él es del estacionamiento. El Vicente nada más viene y limpia las mesas y hay veces que me ayuda, pero hasta que acaba.
El sábado 31 de diciembre, Raúl Ascensión se levantó temprano y se dispuso a barrer el frente de la quinta, salió de su cuarto y observó que el auto de su patrón estaba mal estacionado, obstruía la entrada principal de la calle Tabachín y tenía encendida las luces de los «cuartos».
El hecho no le causó extrañeza porque no era la primera vez que sucedía; ya en ocasiones anteriores, Porfirio había dejado –incluso– el portón abierto. Por tal motivo, el jardinero únicamente le tocó la ventanaa su patrón para decirle lo de su vehículo, pero éste nunca respondió.
Después de ir por un jugo y al puesto de periódicos, el hombre comenzó a barrer frente a la fachada del inmueble.
Alrededor de las 9:30 de la mañana, llegó Hugo, otro empleado con quien platicó por unos momentos hasta casi las 10 cuando se presentó su otro compañero, Vicente.
Los tres estuvieron esperando en la calle al tamalero porque oyeron que venía gritando, «Hay que comprar unos tamales y ahorita le seguimos ¿no? Ya viene ahí a la vuelta», le dijo Vicente y esperaron; pero no apareció.
Raúl Ascensión decidió entonces comenzar con las actividades cotidianas.
–Tú vete a regar, echarle agua a los tinacos–Le dijo a Hugo.
–Primero échale agua a los tinacos porque el licenciado luego se para y se baña, y si no hay agua ya sabes cómo se pone. Ya sabes cómo te llama la atención. Le recordó al joven.
Ellos utilizaban el agua de la alberca para el servicio del baño, para regar el pasto y otras actividades.
Hugo caminó por el amplio corredor que conduce hasta la alberca, mientras Raúl Ascensión continuó barriendo en la calle. Al cabo de unos minutos, Hugo regresó corriendo.
–Me regresa el chavo solo y me dice de cerquita: Rauúl, hay un cuerpo en la albercaa ¿De quién es el cuerpoo? Yo me quedé tóndido ¿no?… Pero cuando me acerqué ose’a la distancia de, de la entrada, nno,el patrón no estaba flotando, así con el cuerpo flotando pues, completamente arriba, sino que estaba sumergido. N’a más se le vi’a el pelo deé, el pelo… la pues… el pelo pues le asomaba por fuera y los pies tocando contra la alberca. No se vi’a de lejos; yo me tuve que acercar, caminar hacia el pasto y esteé estaba en la parte más baja de la alberca.Entonc’s no vi la altura cuando me acerqué y no vi bien… No lo reconocí pues, porque lo vi chaparrito.
La víctima era un hombre que vestía camisa de manga larga, color blanco, corbata y pantalón de vestir gris, zapatos negros.
–¿Pero quién es Hugo? Tú ayer trabajaste. Tú estuviste lavando trastes hasta las siete y media, ¿Tú, tú viste si llegó su hermano? A lo mejor su hermano,ose’a, porque tiene él un hermano que un tiempo se quedó a vivir ahí un mes;entonc’s este, él es chaparrito como de mi estatura, entonc’s yo pensé: a lo mejor su hermano vino a visitarlo y se cayó y el licenciado a lo mejor esteé, no sé, discutieron y el licenciado a lo mejor ahorita salió a arreglar este problema. Yo así pensé ¿no?
Después, Raúl Ascensión se dirigió a su otro compañero:
–¡Oyes, Vicente! Lo alcancé a ver que estaba en el carro. ¡Oyes, Vicente, bájate de ahí! ¿Qué haces allí? Esteé tenemos un problema, hay un cuerpo en la alberca. ¡Ven!
Los empleados no sabían quién era la víctima e intentaron comunicarse por radio con su patrón para informarle del hecho, pero nunca les respondió las llamadas de alerta.
Lo buscaron por toda la quinta hasta que decidieron comunicarse con su socia y novia, Nora, quien –a su vez– le pidió a Tomás, hermano del exalcalde, que se apersonara a investigar qué estaba ocurriendo, porque ella estaba en la Ciudad de México.
–El licenciado Tomás, él venía llegando me dice: ¿Qué pasó Raúl?, él me alcanzó a ver que yo venía de mi cuarto, pu’s licenciado con eso de que hay un cuerpo en la alberca. Él se paró en la entrada y tampoco vio.Creo que se quedó así viendo, tuvo que acercarse, tuvimos que ir a la alberca, nos acercamos a la alberca; no lo reconoció luego, estuvimos viendo.Fue cuando esteé dimos la vuelta y le hago:no, pues, no sé quién sea.
Tomás identificó a la víctima.
–¿Sabes qué, Raúl? Sí es mi hermano, lo reconozco por la pulserita que trae en la mano, es mi hermano; por esa pulserita lo reconozco.
Los hombres observaron en el jardín y el pasillo manchas de sangre, unas monedas tiradas y una serie de huellas de calzado que al seguirlas conducían hasta la entrada principal del domicilio.
Elementos de seguridad pública municipal, del estado, agentes de la policía ministerial y peritos de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de Morelos arribaron a la escena del crimen para iniciar la investigación.
Los peritos realizaron un examen minucioso en el inmueble, tomaron imágenes del lugar, realizaron la diligencia del levantamiento del cadáver y confiscaron un par de zapatos y un preservativo usados por Raúl Ascensión, ambos localizados en su recámara.
En su alegato de apertura del juicio oral, el agente del Ministerio Público, Gumersindo Sánchez Lagunas acusó a Raúl Ascensión del homicidio.
–Porfirio Flores Ayala, ex presidente municipal de Cuernavaca, Morelos, asesinado por su jardinero vigilante. En efecto, honorable tribunal, entre las 23 horas del día 30 de diciembre y la una de la mañana del día 31 de diciembre del 2011, el ex presidente municipal de Cuernavaca, de 64 años de edad, fue asesinado en el interior de su domicilio.
El agente del Ministerio Público argumentó que la evidencia demostraría que no había huellas de puertas forzadas, ni huellas de escalamiento en la barda que delimitan el inmueble; lo que, a su juicio, revelaba que el victimario siempre estuvo adentro de la casa y tenía llaves para entrar y salir de la misma.
Gumersindo Sánchez también presentó un examen de ADN realizado a la corbata de la víctima y en donde afirmó que se encontró el perfil genético del imputado.
–El acusado, conjuntamente con otro sujeto, privaron de la vida a la víctima mediante golpes, sujeción y presión de la corbata hasta causarle estrangulamiento.Por tal motivo, al finalizar, deberá dictarse fallo condenatorio en contra del acusado para que el delito no quede impune, para que la sociedad de Cuernavaca, Morelos y México sepa que aquí, en este tribunal se imparte justicia.
Su contraparte, el defensor público Víctor Javier Hernández Vega, debatió que un solo medio de prueba, en este caso el examen de ADN, no podía ser suficiente para condenar a Raúl Ascensión por el homicidio de Porfirio Flores.
–Hemos escuchado que nos prometió, que se encontraron impresiones de huellas de calzado del lugar de los hechos al domicilio de la víctima, o cuarto de la víctima, a la habitación del imputado; sin embargo, al terminar el presente juicio ustedes se preguntarán ¿Y el calzado dónde está? ¿Y las huellas del calzado de quién son?
Un perito criminalista, un genetista, un médico legista, agentes ministeriales, empleado y familiares de Porfirio Flores rindieron su declaración ante el tribunal.
Finalmente, el 6 de noviembre de 2012, los tres jueces resolvieron por mayoría: Sentencia condenatoria en contra de Raúl Ascensión por homicidio calificado y una pena de 20 años de prisión; además de una multa de 56 mil 700 pesos.
El único voto disidente fue de Martín Domínguez, quien al dar a conocer su postura dijo que se debía, entre algunas cosas, porque el ministerio público incriminaba al jardinero únicamente porque vivía con él, y eso lo hacía sospechoso.
Según el juzgador, la fiscalía no investigó para saber sí los homicidas pudieron haber entrado en el momento que la víctima pretendía salir de su domicilio, porque hubo indicios de que su auto se encontró mal estacionado, «con dirección hacia la calle».
De igual manera, el juez tercero integrante del juicio oral le restó valor probatorio al examen de genética por la forma en cómo se realizó:
–Explicó la perito que ella no realizó la recolección de los perfiles para la obtención del resultado de las pruebas, ya que las recolecciones las realizó su anterior compañero genetista quien efectivamente efectuó todas y cada una de las recolecciones.
En un primer examen que el perito realizó a la corbata que el o los homicidas utilizaron para estrangular a la víctima, encontró únicamente un perfil genético de Porfirio Flores Ayala; pero,la otra perito que intervino posteriormente halló el perfil genético del imputado.
El móvil del homicidio que la fiscalía estableció, de un empleado que «maltrataba» a su patrón, no fue convincente para el juez.
Derivado de la incertidumbre de la prueba de ADN de la corbata y de que dicho resultado se haya «contaminado» con el resultado del examen del preservativo que utilizó el imputado, el abogado defensor interpuso un recurso de casación en contra de la sentencia.
El tribunal de segunda instancia integrado por los magistrados: Andrés Hipólito Prieto, Miguel Ángel Falcón Vega y Roció Bahena Ortiz –esta última con un voto en contra de la resolución– revocó la sentencia y dictó la libertad inmediata de Raúl Ascencio.
El argumento jurídico del abogado de oficio Víctor Javier Hernández Vega demostró insuficiencia en las pruebas desahogadas en el juicio y las cuales fueron valoradas subjetivamente.
–Me culparon por trabajar con mi patrón, pero yo como iba a hacer algo que está en contra de mi propio patrimonio, de mi propio trabajo.Yo no habría de atentar contra mi patrón y se está demostrando; está saliendo la verdad, declaró a este reportero Raúl Ascensión tras obtener su libertad.