
Por Máximo Cerdio y Magda García
Para cuidar un edificio donde asisten a declarar acusados por delitos graves como violaciones, homicidios y secuestros, los Juzgados de Primera Instancia de Control y Juicios Orales, emplean a tres vigilantes.
Éstos no tienen adiestramiento especial para resguardar el lugar de cinconiveles, es personal de seguridad común y corriente como el que trabaja en cualquier oficina de gobierno: portan nada más un tolete y gas pimienta.
Aunque los acusados están bajo la responsabilidad de los custodios –que portan armas largas– del Centro de Readaptación Social (CERESO) Morelos, desde que salen del reclusorio, durante el trayecto a las audiencias, dentro de las salas, mientras comparecen ante el juez, y hasta que los retiran de la audienciahacia la camioneta o el autobús que los espera para llevarlos de regreso al reclusorio.
Sin embargo, a las personas que pasan por esa calle o trabajan o viven cerca del recintosí les afecta tanto el movimiento de reclusos como la poca vigilancia del local.
Tienen miedo
El edificio con siete salas donde se realizan de13 a 35 audiencias de lunes a viernes, se localiza en el número 17 de la calle Dwight W. Morrow, entre las arterias José María Morelos y Pavón, Lerdo de Tejada e Ignacio Comonfort.La circulación es de poniente a oriente, sin embargo, muchas veces el camión que traslada a los procesados entra en sentido contrario a la vialidad para dejar a los internos frente al edificio: el automotor es muy grande y no puede dar vuelta a la derecha si circulara por avenida José María Morelos y Pavón; por ello, la calle Morrow queda totalmente bloqueada, paralizando la circulación de calles contiguas.
Una mujer que vende jugos cerca de los juzgados reconoció que aun cuando ha visto que los acusados van bien resguardados y no le afecta en las ventas el cierre de circulación, sí seatemoriza porque se puede soltar una balacera o una fuga.
Un trabajador de un estacionamiento dijo que la operación de lunes a viernes de los juzgados no afecta de ninguna manera sus actividades, “es raro que cierren, sólo cuando traen a muchos. Hay más seguridad en la calle porque hay muchas patrullas”, precisó.
A su vez, estudiantes de una academia de belleza contigua dijeron que “bajan a muchos reos peligrosos y da miedo”.
Una maestra de esa escuela señaló que las labores de las salas de juicios orales las afecta en el sentido de que cierran la calle cuando bajan a los presos, pero las beneficia en el sentido de que hay más vigilancia: “hace tiempo nos asaltaron. Ahorita como están las cosas en Cuernavaca, no nos da miedo ver soldados o policías y por los reos no nos preocupamos”, explicó.
Un empleado de un negocio cercano a los juzgados manifestó que éstos si afectaban porque impiden el paso peatonal con su vehículos oficiales estacionados en la banqueta.“Y claro que da miedo, porque no hay suficiente seguridad con los reos y pueden escaparse o alguien que quiera venir a matarlos y nos pone en riesgo a todos”, aseveró.
La mamá de un estudiante de quinto año de la Escuela Primaria Enrique Pestalozzi, ubicada a una cuadra del tribunal, admitió que sí tenía temor de que algún procesado escapara y hubiera una balacera cerca del plantel educativo. “Hay muchísimos niños; y si el preso y los policías se meten a la escuela, no quiero imaginarme…”, señaló.
Un mesero de un restaurante localizado casi enfrente de las salas dijo que cuando llegan a declarar muchos acusados, el negocio recibe menos comensales, porque se congestiona la calle. “El otro día se quería escapar uno, pero no lo logró. No me siento seguro”, aseveró.

En cinco años sólo un intento de fuga
Uno de los tres vigilantes de las salas de juicios orales,que se negó a ser entrevistado, contó que en losaños que lleva trabajando en esos juzgados sólo ha habido un intento de fuga.”Se escapó, el año pasado; quiso salir corriendo por la puerta principal y lo detuve”, explicó.
La policía procesal, en el olvido
En septiembre de 2012, Nadia Luz Lara Chávez, magistrada presidenta del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), a cuyo cargo están los Juzgados de Primera Instancia de Control y Juicios Orales, dio a conocer que había un proyecto de creación de la Policía procesal, integrada por 53 elementos para custodia en las audiencias, para dar la seguridad que merecen los operadores del sistema de justicia oral adversarial.
En aquella fecha, la presidenta del TSJ indicó que quizá en 2013 se podría poner en marcha tal proyecto, “una vez que Graco Ramírez Garrido Abreu, como gobernador constitucional, aborde el tema en la agenda del Consejo Estatal de Seguridad Pública”.
Sin embargo, hasta el día de hoy y desde el año 2009, que comenzaron a funcionar las salas de juicio oral, el tema de la policía procesal permanece olvidado.
Sin presupuesto para crear la policía procesal
El Poder Judicial espera que las secretarías de Gobierno y de Seguridad Pública estatal destinen el recurso presupuestal para la consolidación de la policía procesal.
El magistrado del Tribunal Superior de Justicia e integrante del Consejo de la Judicatura del Poder Judicial, Rubén Jasso Díaz, explicó que, aun cuando en muchas reuniones entre los poderes Ejecutivo y Judicial se ha evidenciado que es urgente la creación de este grupo, hasta el momento no se ha concretado por falta de presupuesto. “Hace falta dinero para la operatividad, para la emisión de la convocatoria y algo muy importante: que la gente se inscriba para participar o ser parte de la policía procesal», señaló.
Estado policial frágil
El funcionario judicial reconoció que por la falta de capacitación, en 2013 en los Juzgados de Primera Instancia de Control y Juicios orales, ubicados en la calle Morrow, un imputado que fue llevado a audiencia intentó fugarse mientras iba al baño; situación que a decir de Jasso Díaz no se consumó por un acto meramente casual, puesto que uno de los actuales vigilantes cerró la puerta segundos antes de que el procesado lograra su cometido.
«Hemos tenido intentos de fuga que han sido detenidos por nuestro personal, al cual de una u otra forma se le ha dado la capacitación mínima.Afortunadamente no ha pasado a mayores», dijo.
Fuman mariguana durante los traslados a las audiencias
Jasso Díaz detalla que a este incidente de intento de fuga se suma que los custodios o elementos preventivos de la policía estatal que trasladan a los indiciados no detectan que los reclusos han llevado dentro de sus pertenencias sustancias toxicas, como marihuana, para fumar.
«Nos hemos percatado que antes de que los imputados ingresen a audiencia hay olores a marihuana, por lo que nos urge tener un control sobre este punto», precisó.
Cuántos policías procesales se requieren
El magistrado puntualizó que el número idóneo para las tareas de policía procesal debe ser mínimo de 140 elementos, para que 70 por cada turno realicen las labores encomendadas; sin embargo, este número dependerá del presupuesto que se destine para la creación de dicho grupo especial.
«Lo que necesitamos es tener ya esta policía procesal, para que esté únicamente dedicada a atender los juicios orales; nos urge estar con gente que cuide a las personas que van, familiares, público en general, secretarias de acuerdo y jueces», aseveró el magistrado Rubén Jasso Díaz.
