La esperanza de una mejor calidad de vida

Junto al cerro de la Iguana,  el predio ocupado por Jornaleros
Junto al cerro de la Iguana, el predio ocupado por Jornaleros

Por Elsa Castrorela Castro

Ayala.- Son hombres y mujeres que a los 13 años de edad se convirtieron en cortadores de caña de azúcar; mientras ellas, en la cocina, preparan los alimentos para llevarlos al campo, ya que el trabajo inicia en la madrugada al salir el sol y se termina con el anochecer.

Hoy tienen la esperanza de contar con una vivienda donde tener una mejor calidad de vida, nunca dudaron en ocupar las más de 90 casas a medio construir en un predio localizado muy cerca del balneario El Axocoche.

Son unas 90 familias de unas mil que año con año vienen al corte de caña de azúcar y hortalizas, y una vez terminada la cosecha regresaban a sus casas en comunidades indígenas de estado de Guerrero: Tonalapa, Teocuitlapa y Chichintepec, entre otras, zona tlapaneca y náhuatl, este año no pudieron regresar debido a que sus casas en el estado vecino fueron destruidas por el huracán Manuel en septiembre de 2013.

Estas 90 familias proceden de los campamentos de Tlaltizapán y Ayala, en donde vivían hacinados en cuartos de 4x 6 metros para un matrimonio con hijos, y cuando los habitantes son solteros llegan a habitar estos cuartos hasta seis personas.

Muchos de los cortadores llegaron con sus padres y madres a los 12 años de edad y hoy a sus 57, Emiliano Mateo Méndez, sigue cortando caña;  a su vez, Agustín Melo Rivera vino al corte cuando tenía 35 años, ahora a sus 75 (40 de ellos entre los cañaverales) sigue cortando caña; su hijo Arturo Melo, nació en Morelos, a los 13 se fue a cortar caña.

Las historias son recurrentes, familias que se quedan en Morelos tienen que rentar una casa y lo que ganaron durante la zafra, que es de noviembre a junio, se lo gastan en la renta y alimentos, pero tienen que trabajar para completar el gasto, ya sea como albañiles o viajan a otras regiones para seguir una ruta de cosecha agrícola.

En otros años, los jornaleros podían irse a sus pueblos de origen, ahorraban lo que ganaban y sólo gastaban en maíz y frijol: allá no hay tiendas. Ahora ya no tienen esa posibilidad, ya no tienen casa: “el cerro está estrellado”, me dicen.

En ese terreno ocupado por las 90 familias se pretende construir una comunidad sustentable, esto es, destinar espacios para sembrar, para actividades públicas

Las familias se reencuentran, tiene un reglamento de convivencia, prohibido la ingesta de alcohol, se impulsa el compañerismo, respeto mutuo; la asamblea es la máxima autoridad, en las comisiones de trabajo participan las mujeres y son mayoría en la dirección.

La empresa

“Hogares de México” (Homex) es propiedad de Eustaquio y Gerardo de Nicolás, quienes compraron los terrenos a 80 pesos el metro cuadrado a través de la empresa Proyectos Inmobiliarios de Culiacán, S.A de C.V.

Según el abogado de los Jornaleros, César Machado, Proyectos Inmobiliarios de Culiacán, S.A de C.V. pudo haber vendido esos terrenos entre 500 y 600 pesos el metro cuadrado.

Machado insiste en que se cree que la empresa Homex está en un proceso de quiebra inexplicable: “al parecer tiene problemas con el banco que financió el proyecto inmobiliario de 900 casas y sólo lograron construir el 10 por ciento. Y se pregunta: “¿por qué la Secretaria de Hacienda no hace una investigación respecto a estas  dos empresas?”