
Por Máximo Cerdio
Cuernavaca, Morelos; 11 de mayo de 2015. “Estamos aquí para exigir verdad, justicia y reparación integral, estamos aquí para denunciar la corrupción que prevalece tanto en la Secretaría de Seguridad Ciudadana como en la Fiscalía General del Estado de Morelos. También denunciamos que el poder judicial del estado no respeta los derechos de las víctimas y ofendidos ni equilibra los derechos de acceso a la justicia al debido proceso, dando privilegios los presuntos responsables y negando derechos a las víctimas y ofendidos, lo que ocasiona altos niveles de impunidad”, dijo Lizbeth Cerón Salinas, integrante de la agrupación Víctimas y Ofendidos del estado de Morelos, durante la marcha que ayer domingo realizaron del Calvario al palacio de gobierno.
Las madres víctimas también denunciaron que la indiferencia de las autoridades, la reiterada negación a la realidad, “el querer silenciar a los medios son las características de este gobierno que pretende engañar a la opinión pública, los problemas no se resuelven escondiéndolos bajo la alfombra, menos cuando tanta indiferencia ocasiona tanto dolor a las madres, por eso estamos aquí para exigir que se busque a nuestras hijas e hijos desaparecidos”.
Exigieron que se castigue a los secuestradores, asesinos y feminicidas, y exigieron rendición de cuentas, “alto a la corrupción y al dispendio de los recursos públicos que se necesitan para la búsqueda de nuestro seres queridos”.
Las consigas
El contingente de más de doscientas personas salió después de las 10 de la mañana del Calvario y caminaron con mantas, lonas, pancartas y fotografías de desaparecidos.
La mayoría de las personas vestidas de blanco iban en pequeños grupos lanzando consignas como “Hijo escucha tu madre está en la lucha”. “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”. “Este día no es de fiesta es de lucha y de protesta”. Las manifestantes también nombraron alas personas desaparecidas seguido de la palabra “Justicia”.
Al llegar al zócalo de la ciudad las madres leyeron un pronunciamiento y colocaron una corona de flores al pie de la ofrenda, frente a palacio de gobierno.
Pedirán ayuda a antropólogos argentinos que investigan el caso de los 43 desaparecidos
Angélica Rodríguez Monrroy, madre de Viridiana Anaí Morales Rodríguez, estudiante de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) desaparecida, dio a conocer que están en pláticas con el Equipo Argentino de Antropología Forense que investigan el caso de los 43 desaparecidos en Iguala, Guerrero, para que vengan a Morelos y les ayuden porque las autoridades estatales y federales no dan resultados.
También dijo que hasta la fecha han documentado 20 casos, incluyendo dos más de desaparecidos que se conocieron el día de hoy y que se unieron al grupo.
Ayudan a víctimas sin recursos del gobierno
Angélica Rodríguez es integrante de la Comisión Ejecutiva de Atención y Reparación de Víctimas del Estado de Morelos, y dijo que no hay acceso al fondo para víctimas ni se ha podido hacer nada por ellas porque el gobierno no ha dado presupuesto y sólo tienen un local pero no hay más que el espacio. “Estamos dando asesorías y acompañamientos en la calle de Iguala número 100, ayudando a las personas que están pasando por lo que nosotras pasados, con nuestros propios recursos”, explicó.
Esta marcha tuvo réplicas en al menos seis entidades más incluyendo una en la ciudad de México en donde cientos de madres de familia iniciaron a las 10:30 una caminata con las mismas exigencias.
Amor eterno
Muchos de los familiares de desaparecidos y asesinados cuyos casos no han aclarado las autoridades salieron desde el Calvario con fotografías, flores y consignas. Detrás de sus caras de dolor había un llanto que dos o tres no pudieron soportar y soltaron por las calles de Matamoros, Galeana o Hidalgo.
Se hizo un círculo y se leyó un pronunciamiento en el que se exigió verdad, justicia y reparación integral. Todos estaban muy formales y ceremoniosos, hasta que por el lado del asta bandera aparecieron unos músicos vestidos de color hueso.
Las trompetas eran espadas que arrojaban notas filosofas al sentimiento; el guitarrón las guitarras, los violines se pusieron de acuerdo para desatar ese maldito llanto y cuando entró la voz (“Tú eres la tristeza de mis ojos/ que lloran en silencio por tu amor…”), el dolor que luchaba por salir ya no pudo más y se volvió un llanto desbocado, amargo, triste, de recuerdos y separación; un llanto de no estar estando; un llanto de impotencia y las madres lloraron por sus hijos y los hijos de todas las que los habían perdido en el tiempo. Las madres blancas también ayudaron a llorar a unos que otros reporteros que trataban de ser objetivo y de permanecer fuera del círculo del dolor, y esos unos que otros reporteros lloraron con las madres por sus hijos e hijas perdidas…














