
Por Elsa Castorela Castro
Zacatepec. El científico Leonardo Hernández Aragón, a sus 80 años, es el líder de expertos y jóvenes investigadores que buscan la autosuficiencia en la demanda del arroz de México que actualmente sólo produce el 20 por ciento de su consumo, que es de un millón de toneladas al año, de las que se importan 800 mil toneladas.
En el proyecto, con duración de cinco años, participan 13 científicos expertos en arroz, que tienen como meta lograr que se deje de importar arroz al liberar cuatro variedades que podrán competir en el mercado internacional, incentivar el cultivo y generar ingresos para los productores arroceros de México, que desde la firma del Tratado de Libre Comercio dejó de competir, debido a que el costo de producción es muy caro.
Las investigaciones de Leonardo Hernández, apoyadas por el Conacyt–Inifap-Sagarpa, responden a la demanda de la Federación Nacional de Productores de Arroz, que requiere variedades que mantengan las características del grano que se produce en México: milagro filipino y el arroz de Morelos en sus diversas variedades que son de panza blanca.
Los resultados de la investigación multidisciplinaria de las cuatro variedades arrojan que los rendimientos por hectárea son superiores a las 10 toneladas; la calidad molinera: los granos pulidos son más del 50 por ciento y de calidad culinaria, es aceptada; la degustación para el público consumidor también pasa la prueba; no se apelmaza, se esponja y se separa el grano a la hora de la cocción.
Las nuevas variedades que se investigan estarían siendo sembradas en los estados de Michoacán, Jalisco, Tamaulipas, Veracruz y Tabasco, aunque habría que esperar la respuesta de los productores de Morelos, si se animan a sembrarla ya que sus costos se reducirían, expuso el científico.
La variedad de arroz Sinaloa es la única que compite con el arroz importado, ya que se usa el sistema de siembra directa y tiene un costo de 16 mil pesos y rendimientos de 8 a 9 toneladas por hectárea.
Mientras que en Morelos sembrar una hectárea de arroz cuesta casi 40 mil pesos por el sistema de trasplante, en siembra directa baja a 34 mil pesos, con rendimientos de 10 toneladas por hectárea, y un precio de venta a la industria de cinco mil pesos la tonelada. El margen de ganancia es muy bajo en relación costo/beneficio, aunque la calidad es la mejor en el mercado.
El arroz importado puede tener hasta cinco años de almacenamiento.
Hernández Aragón ha dedicado cincuenta años de su vida a generar nuevas variedades de arroz, desde los años sesenta del siglo XX; él es originario de Amayuca, estado de Morelos.
Dentro de algunas de sus aportaciones, Hernández Aragón liberó la primera variedad de arroz, en el Continente Americano, de riego; fue la Sinaloa A-68 con características de paja corta, posteriormente la Navolato A71 y la Culiacán A82.
En la década de los setenta, Hernández Aragón generó las variedades de arroz para temporal como son Campeche A-80; Cárdenas A-80 y Chetumal a A-86, entre muchas más.
