
Por Elsa Castorela Castro
Tehuixtla, Jojutla.- Con la muerte de don Félix Serdán Nájera se pierde al último guerrillero jaramillista vinculado a los movimientos sociales de los siglos XX y XXI. El también Mayor honorario del EZLN dejó de existir el domingo 22 de febrero, en su domicilio localizado en esta población, a la edad de 98 años.
Para don Félix Serdán Nájera la cultura es el camino en la lucha por las reivindicaciones políticas y sociales, por esa razón en los últimos años, se dedicó a la promoción del Instituto Cultural Autónomo Rubén Jaramillo y a la participación en los movimientos sociales contemporáneos.
Don Félix nació el 19 de enero de 1917, todavía en plena revolución zapatista. Tenía 17 años cuando se inició en la lucha por la defensa de los ejidatarios y pequeños productores. En el movimiento jaramillista de 1942, junto con Rubén Jaramillo, de quien fue su secretario, inició una huelga en el ingenio azucarero de Zacatepec, cuando obreros y campesinos se unieron para exigir sus derechos.
De acuerdo con los estudiosos del jaramillismo, éste surge después de la muerte de Rubén Jaramillo, quien le imprimió a la lucha obrero-campesina un proceso organizativo. La lucha armada generó una corriente ideológica porque el movimiento contemplaba un proyecto político que, según el proceso histórico, tiene los siguientes periodos: zapatista de 1914 a 1918; organización campesina-popular 1920-1943; lucha armada: 1943-1945 y política-guerrillera-electoral de 1945-1962, que suma en total 38 años hasta 1962.
De tal suerte que la lucha de Félix Serdán Nájera, después de la muerte de Rubén Jaramillo, duró 53 años hasta el día de su muerte en 2015.
Para Plutarco Emilio García Jiménez, don Félix se incorporó a la lucha a finales de los años treinta y participó en la primera huelga obrera campesina del ingenio de azúcar Emiliano Zapata, localizado en el municipio de Zacatepec; estado de Morelos. En 1942, siendo dirigente campesino, fue hecho prisionero y acusado de ser promotor de la huelga.
García Jiménez también destacó que Mónico Rodríguez (ya muerto) también fue un hombre ejemplar y congruente hasta el último momento de su vida.

Plutarco Emilio García, integrante de la Coordinadora Nacional Plan de Ayala y de la Unión de Pueblos de Morelos, comentó que don Félix acompañó a Rubén Jaramillo en las diversas luchas que duraron casi 50 años; en las que también estuvieron otros y otras jaramillistas como José Rodríguez, Pedro y Cirilo García y mujeres grandiosas como Paula Batalla, Ricarda Juárez de Ahuatepec, Poli de Jojutla, vinculadas todas y todos a las luchas campesinas contemporáneas.
En la ceremonia del entierro, García Jiménez expresó que: “despedir a Félix, no es sólo para disipar nuestro dolor con llanto, sino sentirnos contentos, alegres, un legado de enseñanzas, sencillez y humildad, valor y lucha incansable zapatista”.
Jesús Mora hizo referencia al entierro de don Félix, que fue bajo un sol radiante, con un escenario que mostraban los cañaverales, el chacuaco y el cerro del Higuerón, testigo de la lucha zapatista.
Al sepelio también asistieron las hijas de Mónico Rodríguez, Marina y Judith Rodríguez, quienes hicieron un recuento de la historia de su niñez, ya que a su casa vieron llegar a Rubén Jaramillo y a don Félix Serdán.
