Se presenta Poesía y Canto del Siglo XIX y XX de la región sur de Morelos en Tlaquiltenango

Encuentro trovadores
Encuentro trovadores

Por Elsa Castrorela Castro

Tlaquiltenango, 10 de abril.- Este día, aquí se conmemoró los 96 años de la muerte de Emiliano Zapata con un encuentro de trovadores, en el cual participaron dos de los más jóvenes: Francisco Ocampo y Daniel H. Montes, ambos de 19 años de edad, quienes comenzaron a interpretar corrido a los 16 años, edad promedio que los viejos trovadores se iniciaron en el canto suriano.

También fue ocasión para rendir un homenaje a los viejos trovadores de ese municipio quienes murieron recientemente: Aniceto Araiza Vergara “Tío Bárcenas” y Francisco Gutiérrez Ramírez “Chico Gutiérrez”, trovadores del viejo corrido histórico, bola suriana y canción de amor.

“Don Chico” como cariñosamente le llamábamos y don Aniceto fueron “del gusto y la parranda”, como ellos mismos se autonombraban; dejaron la escuela. Destacan entre ellos los hermanos Castro: Jesús y Santiago Castro Adriano, posteriormente Francisco y Daniel.

En el homenaje estuvieron también Víctor Capistrán y Delfino Toledano Coapanco, campesino este último, músico el primero, cuyo abuelo y padre fueron trovadores y revolucionarios zapatistas.

Fue ocasión también para presentar el libro Poesía y Canto del Siglo XIX y XX de la región sur de Morelos, cuyos autores Agur Arredondo Torres y quien esto escribe, obra que logra “conjuntar un valioso material, en gran parte inédito, del canto y la poesía, que tuvo su auge” –en estos siglos–  “en una región poco estudiada pero con una rica tradición musical”, comentó en el prólogo de la obra, Francisco Suástegui Torres, de Culturas Populares en Morelos.

“La obra da a conocer sobre el canto tradicional del sur del estado, el cual viene antecedido por una amplia introducción histórica bien sustentada conceptualmente sobre el origen y desarrollo de la música tradicional; pero lo más valioso es que recuperan los testimonios y las voces de los señores del gusto, quienes al fragor de las batallas de la guerra y de los vaivenes de la vida cotidiana  se daban su tiempo para componer y cantar hermosos corridos en las noches de luna llena y en las ferias y fiestas de los pueblos”, destacó Suástegui Torres.