
Por Elsa Castorela Castro
Agricultura de jardín es un concepto que se ha diseñado en pequeños espacios de tierra de las familias migrantes campesinas que llegan a las ciudades. El recuerdo y la nostalgia de producir los alimentos que consumen, ocasionó que Francisca Cruz Parra, desde hace cuatro años, inició la siembra de hortalizas para la alimentación de su familia.
La casa familiar, las hortalizas, los árboles frutales, yerbas aromáticas, plantas medicinales y de ornato conviven en una superficie de 230 metros cuadrados: calabacitas, jitomate, acelgas, espinacas, chiles manzanos, epazote, huanzontles, verdolagas, rábanos, apio, cilantro, betabel, pepino, chayotes, limones, granada roja, níspero, aguacate, yerbabuena y ruda, todas éstas, se distinguen entre el fogón donde Francisca cuece los frijoles, el comal para hacer tortillas del maíz que cultiva su esposo en terrenos que alquila.
Francisca vive en Santa María Ahuacatitlán. Los pobladores de esta región al norte de Cuernavaca reciben el agua del manantial conocido como Tepetite, agua que es insuficiente para regar las plantas, pero que la aprovechan lo mejor posible. En esta casa, el agua es sagrada, por esa razón cada gota es utilizada en el riego.
Todas las plantas que se cultivan en el jardín de Francisca y su familia, son orgánicas, la tierra que utilizan es producto de la composta que hace, la cáscara de la naranja y demás materiales domésticos como el cascaron del huevo, es utilizado para preparar la tierra.
El producto de la cosecha como es el caso de los nopalitos, rábanos, cilantro, acelgas o espinacas es para el consumo familiar, el excedente lo comparte con sus vecinas, en algunos casos vende parte de la cosecha, el precio es muy bajo, me comenta Francisca.
Las semillas las compra en diez pesos, pero solamente lo hace una vez, después la selecciona de su cosecha.