De oficio, buscadora

Tranquilina
Tranquilina

Texto: Máximo Cerdio/Fotos: Ojocojo

Cuautla, Morelos.-Tranquilina Hernández Lagunas es una mujer que participó en el proceso de exhumación de los cadáveres de la fosa de Tetelcingo donde se extrajeron 117 cadáveres. Por 12 días continuos, de 6 de la mañana a 6 de la tarde, estuvo al pie de la tumba como observadora y representante de los familiares de las víctimas desaparecidas.

Desde que desapareció su hija, hace casi dos años, su oficio es buscarla: “me dedico de tiempo completo a buscar a mi hijaMireya Montiel Hernández, que tenía dieciocho años y que ahora debe tener veinte; y desde que pertenezco a la red de víctimas también me dedico a buscar a los demás desaparecidos”, dijo en una entrevista para Conurbados.

Mireya salió de su casa en la colonia Flores Magón,municipio de Cuernavaca, el 13 de septiembre de 2014. Fue a hacer un mandado, pero nunca regresó.

Tranquilina Hernández obtuvo una orden de un juez penal en la que ordenaba a la Fiscalía General del Estado de Morelos (FGE) recibiera a los peritos de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) para que éstos coadyuvaran en la exhumación y análisis de muestras para obtener el ADN de los cadáveres de la fosa de Tetelcingo. Por ella se reexhumaron los cadáveres y los demás familiares de víctimas tuvieron la esperanza de encontrar a sus desaparecidos entre los cuerpos que se encontraron en la fosa común.

Narró que desde que su hija no está con ella comenzó una investigación sola, porque las autoridades de justicia de la entidad no avanzaban en la indagatoria. Todos los días iba a preguntar a la Fiscalía y le decían que no había novedad. Gastó todos sus ahorros, la despidieron de varios empleos porque tenía que pedir permisos cuando se trasladaba a esos lugares para buscar a su ser amado, en cuanto se enteraba de que en Morelos o cualquier parte de la república mexicana había cuerpos no identificados o se descubrían fosas clandestina.

Mireya foto ofrenda
Mireya foto ofrenda

“Así anduve mucho tiempo de acá para allá, hasta que me integré a la Red de Enlaces Nacionales. Víctimas y Ofendidos del Estado de Morelos, A.C., que agrupa a varias organizaciones en todo México como Frente de Víctimas del Estado de Morelos, la Asociación Unidos por los Desaparecidos de Baja California (Baja California), el Colectivo Colibrí (Ciudad de México), el Colectivo por la Paz, Xalapa (Veracruz), Comité de Familiares y Amigos Secuestrados, Desaparecidos y Asesinados en Guerrero (Guerrero), Deudos y Defensores por la Dignidad de Nuestros Desaparecidos (Estado de México), El Solecito de Veracruz (Veracruz), Familiares de Orizaba y Córdoba (Veracruz), Familiares en Búsqueda María Herrera, A.C (Distrito Federal y Michoacán), Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos Jalisco (Jalisco), entre muchos otros; entonces ya comenzamos a buscar no sólo a mi hija sino a las demás y viajamos a Guerrero, a Veracruz y a muchas otras partes de la república mexicana a buscar e identificar a nuestros desaparecidos”, explicó.

También dijo que a ella sola, las autoridades no le hacen caso, la ignoran; pero, cuando se une con otras personas más que buscan a sus parientes, sí la escuchan. “Yo le aconsejo a los familiares que tienen parientes desaparecidos que se unan a la red, porque compartimos un dolor común y un objetivo y nos ayudamos. Mi familiar no es sólo mi familiar, es la hija de todos y todos la buscamos”, expuso.

La familia de esta mujer es muy extensa y solidaria, le ayuda en esta tarea de localizar a Mireya; para ayudarse con los gastos vende artesanías que ella misma elabora y comercia.

“Todos me apoyan. Tengo otra hija pequeña, de 13 años. ‘Mamá vete, yo voy a estar bien. Ve a buscar ami hermana, encuéntrala, si tú quieres ir a ese lugar porque siente que estás haciendo algo importante, vete mamá’, me dice. Me ayuda mucho porque sabe que de mí depende la localización de su hermana mayor”.

Desde que su hija no está con ella, no puede conciliar el sueño. Ya no puede ver la vida como antes. Le falta su ser querido:

“La madre que pierde a una hija no encuentra paz. Yo ya no soy yo desde que Mireya desapareció. Estás preparado para la muerte, te resignas, ella ya no está contigo. La viste muerta, la enterraste, sabes que no está, que se murió. Pero cuando tu hija desparece y no sabes dónde está, o si está sufriendo, o si está muerta, no te resignas”.

“Para bloquear la imagen de que esté muerta o de que esté sufriendo en vida yo la recuerdo como el último día que la vi: despertó en su cama como a lasnueve y media de la mañana. Yo le dije a ella y a su hermana: se le van a pegar los ojos y ellas se comenzaron a reír, a carcajear. Luego ella se levantó de la cama, se preparó un café y se sentó a tomárselo en la sala y se puso muy pero muy tranquila y en paz a ver la tele. Esa es la imagen que yo tengo de mi hija”, explica.

Carteles en Tetelcingo
Carteles en Tetelcingo

“Tengo mucho miedo de encontrarla entre los cadáveres. A lo mejor está aquí y podré enterrarla en un lugar, sabré que está ahí. Pero tengo sentimientos encontrados porque por otro lado tengo esperanzas de que no esté aquí y siga viva, que esté en algún lugar, viva”, asevera esta madre de familia.

El día viernes 3 de junio en que se exhumaron todos los cuerpos de la fosa común, Tranquilina Hernández Lagunas estaba recargada en una camioneta, sola, pensativa:

“Cada que sacaban un cadáver de la fosa, mi corazón comenzaba a latir muy fuerte; así paso con todos los cuerpos. Mi hija, decía yo. Pero algo me decía no, no es tu hija, ella vive. Sé que sólo puedo saber si entre esos restos mortales que vi salir debajo de la tierra está mi hija hasta que se comparen los resultados de mi ADN con los resultados de los cuerpos, pero mantengo viva mi fe en que mi hija siga viva. Mientras dan los resultados, vamos a seguir buscando a nuestros familiares e iremos a donde sea. La búsqueda no acaba”, dijo a Conurbados.

De acuerdo con el coordinador deComisión Científica de Identificación Humana de la Universidad Autónoma de Morelos, Iván Martínez Duncker, Tranquilina tendrá que esperar seis meses para que se obtengan las muestras de ADN de los cadáveres de la fosa de Tetelcingo y se comparen con las muestras de los familiares de las víctimas.