El Dichoso lugar, identidad y cultura

El dichoso lugar

Por Elsa Castorela Castro

Yautepec, Morelos; 31 de enero de 2017. En este municipio han surgido diversos espacios para el desarrollo de la cultura, uno de esos es “El dichoso Lugar”, un sitio para aprender y sentirse bien, en donde se imparten talleres de música, vocalización, violín, vihuela, bajo quinto, baile tradicional, guitarra, entre otros.

El alma de este espacio para la cultura y la tradición son: María del Rocío Zavala, que es la administradora; Andrés Alberto Ruiz Zavala, del programa de bajo quinto, armonía y tololoche; Marco Antonio Rubio Jiménez, director artístico y maestro de violín. Ellos tres están preparando una orquesta, en la que participan niños y niñas, originarios de Yautepec.

La entrevista con ellos y ella la hice en El Dichoso Lugar, en la colonia Jacarandas, en la cabecera municipal de este municipio. Mientras esperaba, pude escuchar los ensayos de vocalización, de canto y música, las interpretaciones de piezas como “De Morelos es la chata”, “Mi lindo Yautepec”, “Soy zapatista del estado de Morelos”, que es un corrido revolucionario, finalmente un corrido dedicado para mí: “Modesta Ayala”, que narra la historia de un amor malogrado entre una rica hacendada con un peladito.

“Este espacio, es un sitio abierto para que entre lo bueno y salga lo malo” externa María del Rocío Zavala, quien junto con su hijo han formado un dueto. Aquí llegan más de una veintena de niños y niñas, ellas y ellos asisten a dos o tres talleres.

Una los primeros retos de los creadores de El Dichoso Lugar, fue conocer a la comunidad, para lograrlo se dieron cuenta que los habitantes de Yautepec tenían dificultades para tener y sentir la representatividad, esto es “ser representante de algo” aunque fuera un equipo de basquetbol.

Una vez identificada la problemática, comenzaron a buscar los elementos para dar esa identidad a través de la música.

Durante seis años trabajaron como un grupo organizado, pero actualmente se han constituido en una figura legal, que les permitirá buscar organismos o instituciones o programas gubernamentales que ofrecen recursos financieros, sea en agencias de cooperación y otras instancias que apoya este tipo de iniciativas.

A ocho años de iniciado el proyecto, éste se ha sostenido por las cooperaciones de los padres de familia que pagan las cuotas que requiere la organización para seguir trabajando en estos temas, pero además hacer comunidad en Yautepec y fuera de este municipio.

“A los chicos los motivamos con buenas ideas para que ellos mismo tengan el poder de defenderse de toda la violencia, les damos una herramienta, no sólo es la música, sino que regresan a la comunidad a compartir y entregar lo que saben”, enfatizó María del Rocío Zavala.

El corazón de El dichoso Lugar, además de tocar o cantar, es conocer la historia de lo que se canta, se enseña a respetar a su comunidad en mente y corazón, lo que cantan lo analizan, lo desglosan, la apuesta es al fortalecimiento de la red, red que la conforman madres de familia con quien han hecho otro proyecto que se llama “Flor de vainilla”, entre las actividades es hacer pan integral para recaudar fondos y aprender a comer.