Investigan en Morelos para extinguir mosco transmisor de dengue, chikungunya y zika

 

Por Máximo Cerdio

Yautepec, Morelos.- En el Centro Regional de Control de Vectores (CRCV) científicos realizan pruebas para identificar los efectos que tienen larvicidas o insecticidas en la población de mosquitos transmisores del dengue, chikungunya  y zika. Estos análisis servirán para controlarlos o extinguirlos y para evitar  enfermedades y muertes en Morelos y en todo el territorio mexicano, de acuerdo con Mariana Irina González Fernández.

La responsable del CRCV explicó que éste forma parte de los Servicios de Salud de Morelos, y tiene como misión fortalecer la investigación operativa en el tema de enfermedades transmitidas por vectores ubicados en la región, es decir, generar evidencia científica para la toma de decisiones y la formulación de políticas públicas en materia de salud.

El 3 de julio de 2014, el Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (Cenaprece) certificó al Centro Regional de Control de Vectores como unidades de bioensayo para hacer la evaluación de los insecticidas que se emplean para el control vectorial en el país y la resistencia de los vectores, en función de las poblaciones de mosquitos que hay en Morelos.

Centros Regionales de Control de Vectores

En Morelos hay dos Centros Regionales de Control de Vectores o “Unidades de Bioensayo”, como las llama la Secretaría de Salud, uno se localiza en la comunidad de Panchimalco, en Jojutla, y otro en Oaxtepec, municipio de Yautepec.

En la república mexicana estas unidades se ubican en Campeche, Tabasco, Jalisco, Coahuila, Sinaloa, Guerrero y Veracruz.

En Oaxtepec, el lugar donde se encuentra el CRCV es pequeño, de una sola planta y cuenta con toda la tecnología e infraestructura para cumplir con sus objetivos. En cuanto al personal, hay dos responsables de los muestreos en campo y de taxonomía, uno en el área de laboratorio y bioensayo, hay también auxiliares de entomología y estudiantes de servicio social que pueden ser técnicos laboratoristas clínicos o biólogos en formación.

Como el CRCV es parte de la Jurisdicción Sanitaria III de los Servicios de Salud Morelos, cuenta con todo el apoyo del personal y de la maquinaria que necesite para realizar su labor.

Cazadores de mosquitos

Papeletas con huevos de mosquitos
Papeletas con huevos de mosquitos

De acuerdo con la titular de los Servicios de Salud en Morelos, Patricia Mora González, en la entidad hay alrededor de 4 mil 600 ovitrampas para mosquitos. Personal de los Servicios de Salud las instala en las azoteas de las casas para atrapar huevos de mosquitos.

La NORMA Oficial Mexicana NOM-032-SSA2-2014 define a la ovitrampa como el “dispositivo hecho de un bote plástico de color negro de un litro de capacidad, el cual es llenado a partes de volumen y recubierto sobre el borde de agua con una tira de papel pellón. Se usa para colectar huevos de vectores de dengue  y fiebre chikungunya  como Aedes aegypti o Aeedes albopictus y es la medida de elección para monitorear poblaciones y medir riesgos entomológicos de transmisión”.

Cada semana, cuadrillas adscritas a las jurisdicciones sanitarias del todo el estado monitorean las poblaciones de mosquitos que circulan en Morelos y recogen el material biológico (huevos de mosquito), lo identifican perfectamente, lo embalan y lo trasladan a los laboratorios del CRCV.

Las tiras de papel donde viene “pegados” los huevecillos se procesan ahí, y comienza su ciclo biológico: huevo, fase larvaria, fase pupal y, finalmente, la de adulto.

En un área del CRCV hay especialistas haciendo pruebas. Exponen a conejos a las picaduras de los mosquitos portadores del dengue para estudiar sus efectos.

Por lo menos en la región oriente del estado, los pobladores de las comunidades han hecho conciencia de la importancia de las campañas contra el dengue  y permiten, con mayor frecuencia, que el personal de los Servicios de Salud entre a los patios a fumigar o que en sus azoteas se instalen las trampas. Antes la gente era desconfiada, pero las campañas como “Lava, tapa, voltea y tira” han sido efectivas, explica la directora del CRCV.

Veneno para los moscos

Mariana Irina González
Mariana Irina González

Según Mariana Irina González Fernández, los productos que se emplean (larvicidas o insecticidas) para el control y combate de los vectores están perfectamente regulados en la Ley General de Salud, en la Ley Estatal de Salud, en la NORMA 032 SSA 2 2014 y otras normas mexicanas, en las guías operativas y demás lineamientos. Estos productos no afectan a los humanos, están avalados por la Organización Mundial de la Salud y sujetos a una reglamentación estricta, no sólo en cuanto a su aplicación sino también en relación con su manejo.

“Todos tienen una clave y se secuestran en un listado de la federación y están dentro del marco regulatorio. Nosotros recibimos esos productos sin que conozcamos la clave o nombre, y lo aplicamos y observamos los efectos que éstos producen en las larvas y en los mosquitos. Por ejemplo, si es adulto será de tantos días de nacido, hembras de tales y tales características, etcétera. En el caso de las larvas, se exponen en condiciones controladas, semicontroladas o en el campo. Los resultados se envían a los Servicios de Salud Morelos y al Cenaprece, una instancia de la Secretaría de Salud Federal que tiene, entre sus objetivos, el empleo de diversas estrategias para reducir las poblaciones del vector, aplicando medidas de control físico y químico. Es importante mencionar que se vigila de manera muy estricta que no haya sesgo alguno o que se favorezca un producto sobre otro”, expuso la responsable del Centro Regional de Control de Vectores de Oaxtepec.

Para la investigadora González Fernández, el objetivo es observar y documentar los efectos de estos productos en el campo, ya que puede haber variantes: el suministro de agua potable puede cambiar de una región a otra, las características propias de la vivienda pueden ser distintas, etcétera. Todos estos factores pueden incidir en el efecto del producto que se quiere comprobar sobre la población específica de mosquitos o las larvas; todas estas variables son estudiadas en el laboratorio.

Si esos contendedores de agua se tapan, si les aplican químicos a las larvas, si se ponen pabellones y se impide que se alimenten, los moscos van a buscar cómo sobrevivir, cómo adaptarse, quizá alimentarse de otros organismos vivos como animales, a poner los huevos en contenedores naturales donde puedan sobrevivir.

La lucha por la supervivencia

Según la investigadora la presencia del mosquito del dengue  está asociada con las condiciones climatológicas, tiene que ver con la altitud sobre el nivel del mar. Morelos está entre los mil 300 o mil 400 metros sobre el nivel del mar y, de acuerdo con la literatura, el vector tiene presencia en el territorio que se encuentra a mil 200 o mil 300 metros sobre el nivel del mar.

Se ha observado que el mosquito se ha adaptado a otras altitudes. En México ha habido casos autóctonos en sitios donde no había, por ejemplo, en las zonas norte, de mayor altitud o incluso a nivel de mar, en las costas, y también a 600 metros sobre el nivel del mar, por ejemplo.

Desde el año 2014 se han instalado en varias partes del territorio mexicano unidades como las que hay en Morelos para evaluar los efectos de ciertos insecticidas sobre las poblaciones de mosquitos específicas de cada localidad, porque es necesario tener la certeza de que ese insecto sí se muere con ese insecticida, indicó la entrevistada.

“Hay poblaciones donde los mosquitos no se han expuesto a estos insecticidas, y es probable que no se mueran con las dosis que nosotros aplicamos; esto tiene que ver con las condiciones climáticas, la resistencia y cuestiones genéticas. Si no podemos observarlos en las etapas de huevo o larva es probable que no podamos controlar las poblaciones de mosquitos, porque una vez de adultos es ya muy difícil”.

El proceso del dengue

La encargada del Centro Regional de Control de Vectores de Oaxtepec explicó que para que haya casos de dengue  en las comunidades se requiere: la presencia del mosquito (Aedes aegypti, no otro, porque no lo transmiten); la presencia del virus; la población susceptible, es decir, gente que no se haya infectado. Hay población que se enfermó con un serotipo (microorganismo), pero esto no quiere decir que no se puede enfermar con otro que esté circulando en ese momento, ya que hay cuatro serotipos diferentes. También se necesita una persona enferma, ya que el mosquito se alimenta de la sangre de ésta y comienza el periodo de incubación y el virus se comienza a reproducir y a replicar dentro del mosquito y luego éste se alimenta de otra persona que no está infectada y le transmite el virus.

En el portal de la Secretaría de Salud Federal se define al dengue  como “una enfermedad producida por el virus dengue  (DENV) perteneciente a la familia Flaviviridae, género Falvivirus, conformado por cuatro serotipos del DENV1 al DENV4 y que son transmitidos por la picadura de mosquitos hembras de las especies Aedes aegypti y Aedes albopictus. La enfermedad es importante porque produce brotes explosivos de fiebres por dengue, con brotes simultáneos de fiebres hemorrágicas o de choque grave en menor cantidad”.

De acuerdo con el Cenaprece, este virus afecta actualmente a 112 países en los que se presentan más de 100 millones de casos de dengue  clásico y medio millón de casos de fiebre hemorrágica, con varios miles de defunciones anuales.

Según la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud, durante 2015, hasta el 28 de marzo, en México había 2 mil nueve casos confirmados de dengue  clásico y hemorrágico, 13 mil casos probables y 468 de dengue  hemorrágico estimados. En el mismo periodo de 2016 se tenía confirmados 2 mil 601 casos de dengue  clásico y hemorrágico, se estiman 18 mil 601 casos probables y hasta la semana 12 se registraron 701 de dengue  hemorrágico.

Rodolfo Carlos Arriaga Demeza, responsable de la Estrategia Educativa y de Participación Comunitaria para la Prevención del Dengue  y Chikungunya  de Servicios de Salud de Morelos (SSM), dio a conocer que en la entidad, en 2015, hubo 595 casos de dengue.

Víctor Manuel Pérez, director de atención Médica de los SSM afirmó que, hasta principios de abril de este año, se habían registrado 37 casos de dengue  clásico y 9 hemorrágico, ninguna defunción, y que había cuatro pacientes infectados por chikungunya .

Para la investigadora Mariana Irina González Fernández, “el trabajo de prueba de insecticidas en Centro Regional de Control de Vectores de Oaxtepec es importante, entre otras cuestiones, porque el instinto de supervivencia de los mosquitos se activa: si se aplica un producto ‘X’ en las mismas condiciones y circunstancias o en distintas es probable que para la próxima generación el producto no tenga el mismo efecto en los mosquitos de esa localidad.

De acuerdo con la Secretaría de Salud federal, las altas tasas de morbilidad y mortalidad por este virus son capaces de bloquear las actividades económicas de ciudades y países y colapsar los servicios de salud de cualquier región cuando se presentan epidemias de fiebre hemorrágica por esta enfermedad.