
Por Máximo Cerdio
Zacatepec, Morelos. Sergio Ramírez López, coordinador de equipos nacionales y extranjeros para búsqueda y rescate en el estado de Morelos, de la Secretaría de Gobernación, dijo que ni el gobierno del estado ni los gobiernos municipales tuvieron capacidad de respuesta ante el sismo del 19 de septiembre pasado que, según el secretario de gobierno Matías Quiroz Medina, dañó a 20 municipios, causó 74 decesos y más de 10 mil viviendas con daños importantes, entre otras afectaciones.
Afirmó que en el estado y, en general en el país, en las comunidades, la capacidad operativa, el entrenamiento y en equipamiento son limitados: un bombero usa el mismo para combatir un incendio que para atender un desastre como el que dejó el sismo; pero un equipo especial, además, el personal requiere un entrenamiento especializado.
“Bomberos y protección civil dan un servicio público que los gobiernos de los tres niveles están obligados a brindar y tiene que ser de calidad. Desgraciadamente el gobierno y la sociedad sólo recuerdan a los bomberos en los desfiles”, expuso Ramírez López, quien también es coordinador municipal de Protección Civil y Bomberos de Zapopan, Jalisco.
Esto lo afirmó el sábado 23 de septiembre, horas antes de entregar al gobierno federal y al gobierno estatal el centro de operaciones con sede en el Estadio de Futbol Agustín Coruco Diaz, en Zacatepec, y los miles de víveres y herramientas cuyo acopio y proveeduría coordinó y administro durante los primeros días de la contingencia.
Un comando autónomo
En entrevista, el comandante Sergio Ramírez explicó que el equipo que comandó para atender la emergencia por el sismo no es una carga para el municipio, ni para el estado ni para el gobierno federal:
“Operamos con nuestra propia herramienta. Tenemos nuestros propios insumos, preparamos nuestros alimentos, tenemos nuestro campamento, tenemos la capacidad para trabajar de esa manera, si no hubiera sido el estadio hubiéramos utilizado una explanada sin ningún problema. Tenemos una autonomía de operación de 15 días”.
Ramírez López expuso que Protección Civil y Bomberos trabaja a partir de un modelo de administración de emergencias denominado Sistema de Comando de Incidentes, que posibilita una estructura de organización para atender diferentes estaciones a la vez.
En Morelos, coordinó a los grupos de búsqueda y rescate internacionales de El Salvador, Panamá y Honduras, y de Puerto Vallarta, Tlaquepaque y Zapopan, Jalisco.
Son equipos de búsqueda y rescate urbano, USAR (Urban Serch and Rescue), una denominación internacional que tienen equipos de Tijuana, la Ciudad de México y Jalisco.
Desde Zapopan se desplegó en Morelos una fuerza operativa 86 oficiales, 18 vehículos, ocho camionetas Pick Up, tres ambulancias, dos unidades de rescate, dos camiones de transporte de personal, un camión de carga, personal médico, binomios caninos, equipo de búsqueda electrónica, lo que equivale a 30 de la capacidad operativa de Bomberos y Protección Civil de ese municipio.
Son oficiales con un promedio de 15 a 25 años de servicio, algunos tienen formación de licenciatura, de ingeniería y hay algunos con posgrado.
En total, Sergio dirigió a cerca de 300 expertos en sistema de comando de incidentes, en administración de emergencias, en búsqueda en estructuras colapsadas.
Durante los días que participaron en la entidad, hubo nueve grupos por día recorriendo comunidades que no habían recibido ayuda.
La demolición se realizó sin riesgo
El día 24 de septiembre, cuatro días después del sismo, comenzaría la demolición de edificio siniestrados con maquinaria pesada. Ramírez López afirmó que entre los escombros no había personas con vida o cuerpos que rescatar.
Desde la base de operaciones en el Estadio Coruco Díaz se brindaba soporte en los aspectos de información meteorológica y monitoreo de otro tipo de fenómenos en tiempo real, ya que ellos desarrollaron algunas aplicaciones que les permitieron administrar la información sobre las consecuencias del sismo.
Se contó con un software basado en Google por medio del cual los brigadistas acudían a los lugares colapsados y mandaban información (fotografías o videos y datos) de ellos; esa información ingresaba a una base y era transformada en imágenes en el mapa, lo cual permitía tener esos datos en tiempo real para acudir y resolver las emergencias de manera pronta.
El personal que comandó Sergio Ramírez contaba con personas capacitadas para localizar y rescatar a personas o cuerpos en los escombros.
Llevaron a binomios (hombre y perro) entrenados en búsqueda de personas vivas y cuerpos, los cuales trabajaron en lugares específicos.
También se hizo búsqueda electrónica con equipo que se ingresó a las zonas de desastre. Podemos obtener imágenes infrarrojas, imágenes térmicas; si hay vida lo podemos ver siluetas o podemos ver partes con colores diferentes. Además, se contó con sensores de movimiento que pueden inclusive detectar el corazón de una persona, sensores de ruido, por más pequeño que sea el aliento de una persona lo podríamos escuchar. No hay nada positivo para personas vivas ni para personas fallecidas en todos los municipios.
Hasta el día 23 de septiembre por la tarde-noche, el equipo de Sergio Ramírez había rescatado a tres personas con vida en Jojutla y había recuperado dos cuerpos, uno en Jojutla y otro en los escombros del templo de Santiago Apóstol, en Jiutepec.
Cuando se le preguntó al comandante Sergio si había habido coordinación entre las autoridades de Protección Civil municipales y del Estado, respondió que a pesar de que convocaron a reuniones para informarles que contaban con toda la capacidad en recursos humanos y tecnológicos para las tareas de búsqueda y rescate, ninguna dependencia o autoridad municipal o estatal se presentó.
Toda la experiencia del personal que comandaba Sergio Ramírez y la información que poseía hubieran servido para atender de una manera más pronta la contingencia.
Ciudadanos toman las bodegas del DIF
Mientras el equipo de búsqueda y rescate trabajaba en localidades de Morelos afectados por el temblor, el 21 de septiembre, por la tarde, más de cuatro mil ciudadanos tomaron la bodega del DIF Estatal localizada en Bajada Chapultepec, cerca del Parque Ecológico Chapultepec, en Cuernavaca: la nave se había convertido en un centro de acopio y adentro las personas elaboraban despensas en bolsas y la entregaban, a la salida del lugar, a conductores de coches y camionetas particulares que se comprometían a llevar esos productos a las personas afectadas por el sismo.
Por medio de las redes sociales se dio aviso de que camiones y tráileres con ayuda humanitaria enviada por la iniciativa privada y por algunos gobiernos de la república mexicana fueron escoltados por policías desde la entrada norte (la Paloma de la Paz) de la ciudad, hacia la bodega del DIF. También se decía que Elena Cepeda, directora del DIF estatal y esposa del gobernador, ordenó que la ayuda que llegara del país fuera almacenada en las bodegas del organismo que preside para repartirla en nombre del gobierno de Morelos o de su hijo Rodrigo Gayosso Cepeda, líder del Partido de la Revolución Democrática y virtual candidato a la gubernatura.
Miles de ciudadanos enojados se dirigieron a la bodega del DIF, tomaron las instalaciones para ordenar y repartir ellos mismos la ayuda y enviarla a los necesitados.
Un ciudadano que estaba documentado los hechos reportó que: “en un principio los policías que resguardaban la bodega quisieron desalojar a las personas que llegaron a reclamar y a repartir esas despensas, pero como fueron llegando más hasta confluir cerca de cuatro mil personas, los policías desistieron”.
Después de la una de la madrugada, el comisionado Estatal de Seguridad, Jesús Alberto Capella Ibarra, recuperó el edificio del DIF estatal y dijo que se procedería penalmente en contra de los “delincuentes”, varios de los cuales ya habían sido identificados.
Por su parte, el secretario de Gobierno, Matías Quiroz Medina, escribió en su cuenta de redes sociales que habían identificado al líder de quienes liberaron los víveres; calificó a éstos como “saqueadores”.
Del zócalo de Jojutla al estadio de Zacatepec
Desde el día 20 de septiembre el equipo de Sergio tenía su base operaciones en el zócalo de Jojutla, que fue uno de los lugares en donde el sismo afectó a más población, pero el gobierno federal le encargó que participara con la evaluación en todo el estado, y en razón de ello se trasladaron al Estadio Agustín Coruco Díaz, en Zacatepec, localidad que se ubica a 20 minutos de Jojutla.
“Teníamos que aumentar nuestra capacidad de logística. El campamento que tenemos es muy grande y donde estábamos, en la plaza de Jojutla no íbamos a poder hacerlo, necesitábamos movilidad y allá no la podíamos tener, entrar y salir de Jojutla es muy complicado”, explicó Sergio Ramírez.
El Coruco, un gigantesco almacén
El estadio de futbol se habían convertido en un gran depósito de productos de distinta especia: miles y miles de víveres, productos de limpieza, cajas con medicina, mucha agua embotellada, granos y grandes cantidades de herramientas como carretillas, palas, picos, estaban ordenados por el pasillo del estadio y cientos de civiles ayudaban a desempacarlos y a agruparlos; otros los metían en bolsas que eran transportados en carretillas hasta afuera del estadio para que otras personas los subieran a las camionetas y se entregaran a los necesitados en las diferentes localidades.
El estadio estaba funcionando como almacén del gobierno del estado, y éste pidió a Ramírez López que se hiciera cargo del manejo y la administración del centro de acopio.
“Desde aquí hemos estado moviendo todos los recursos a las diferentes zonas y aparate, cuando llegamos aquí nos solicitaron el apoyo para incorporar el centro de acopio de este lugar”, expuso.
Hasta ese momento (23 de septiembre) se habían recibido 120 toneladas de víveres que se habían repartido a los diferentes municipios y también se elaboraron elaborado 3 mil 015 despensas repartidas: estaban moviendo por día alrededor de 40 toneladas de víveres.
De acuerdo con el comandante, alrededor de 650 voluntarios de Zacatepec y otros municipios estaban trabajando en diferentes turnos, para la elaboración de las despensas.
“Nos ayudó mucho involucrar a la comunidad porque también encontramos personas que venían por la mañana, regresaban a medio día y luego regresaba por la noche; la gente de aquí los conoce y nos decía, ellos ya llevaron tres despensas, a ellos se les ha dado tal cantidad de ayuda y ellos mismo nos ayudan a resolver sin confrontar. Eso nos ayudado muchísimo. Buscamos contactos oficiales y liderazgo sociales en las diferentes comunidades que visitó para poderles hacer las cosas que estamos haciendo está llegando contactos oficiales y liderazgo sociales en las diferentes comunidades que hemos visitado, para poderles hacer llegar la ayuda humanitaria. Para la gente que está ayudando el Estado de Morelos es muy satisfactorio no sólo traerlas, sino podérselas entregar a la gente y que vivan las experiencias, que ellos les puedan contar lo que están pasado y que esto también sirva para motivar a más gente a seguir ayudando. La ayuda se va a necesitar por mucho tiempo”, explicó.
Por la noche del sábado 24 de septiembre dentro de los pasillos del Coruco había rescatistas y civiles en su mayoría, aunque también había militares resguardando las entradas hacia el estadio y policías del Mando Único. Entre las 19:30 y 20:10 horas se pudo observar al secretario de Desarrollo Sustentable del Gobierno del Estado de Morelos, Einar Topiltzin Contreras MacBeath y a José Montes, administrador del Estadio, caminando, en medio de un grupo de personas que no estaban ayudando en las labores de selección ni de traslado de víveres.
El 24 de septiembre a las 15:00 horas, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, agradecería a cerca de 300 hombres y mujeres, a cargo del comandante Sergio Ramírez López, coordinador nacional e internacional de Búsqueda y Rescate de la Secretaría de Gobernación (y coordinador municipal de Protección Civil y Bomberos de Zapopan, Jalisco), las labores que había realizado y les desearía feliz regreso a sus lugares de origen.
Después de cinco días de arduas labores, los equipos USAR nacionales e internacionales ubicados en Zacatepec, Morelos, se trasladaron a la Ciudad de México para después regresar a su lugar de origen.
Comenzaría, en Morelos, la fase de dictaminación, reconstrucción y ayuda humanitaria.
Llegan tarde
En el boletín “B-12225” emitido el miércoles 27 de septiembre de este año, en el Portal Ciudadano del Gobierno del Estado de Morelos, se dio a conocer:
“Los representantes en México de las de Naciones Unidas (ONU) y sus agencias internacionales reconocieron la capacidad de respuesta y preparación que las autoridades locales mostraron ante el sismo y la solidaridad de la población. Lo anterior durante un encuentro que el Gobernador Graco Ramírez sostuvo con los representantes de la ONU; así como de la Organización Panamericana de la Salud, Organización Mundial de la Salud (OPS-OMS) y Organización Internacional para las Migraciones (OIM). ‘Están realmente muy bien preparadas y están respondiendo de una forma realmente espectacular, aseguró Christopher Gascón, representante en México de la OIM”. (http://morelos.gob.mx/?q=prensa/nota/reconocieron-agencias-internacionales-de-la-onu-capacidad-de-respuesta-de-morelos-ante)
A las 13:19 horas del 19 de septiembre, en las calles que forman la esquina de Avenida Morelos y Santos Degollado, de Cuernavaca, Morelos, donde parte de un edificio conocido como la Torre Latinoamericana se derrumbó, sólo había cuatro policías viales y dos municipales asustados, viendo cómo una grupo de ciudadanos luchaba por sacar a unas personas que había quedado debajo de los escombros de una pared y dentro de un camión de pasajeros; los rescatistas, bomberos y personal militar llegaron más de veinte minutos después.
En esta operación, como en varias más en distintas zonas afectadas por el sismo, los ciudadanos reaccionaron de una manera pronta y gracias a ellos se pudo salvar a muchas personas que habían quedado atrapadas en los escombros.