“No he salido de mi vieja Remington…”: Benito García Barba

Justo cuando se extinguía la primavera de 2011, ante la entonces inminente entrega del Premio Estatal de Periodismo, por el Día de la Libertad de Expresión, Conurbados entrevistó a quien nunca había recibido ese galardón, y jamás lo recibiría, a pesar de ser el periodista en activo más veterano de Morelos, con 60 años de ejercicio de la profesión. Como un recuerdo a la memoria de Benito García Barba por su lamentable deceso –ocurrido el 14 de septiembre–  reproducimos completo aquel trabajo publicado en Conurbados No. 20.

Benito García Barba
Benito García Barba

Por Stella Turcato

Benito García Barba es el único sobreviviente en activo de la “vieja guardia” del periodismo morelense. Con más de seis décadas en el oficio, su figura es parte del paisaje zocalero y de todos los céntricos actos sujetos a cobertura periodística. A sus ochenta años, Benito se mantiene vigente.

No maneja una computadora ni usa grabadora. Su respuesta “yo no he salido de mi vieja Remington”, a la pregunta expresa de la reportera, es más una expresión explicativa de su apego a lo de antaño que a la realidad, porque Benito sigue escribiendo a mano.

Pese a que ha obtenido numerosos reconocimientos a su trayectoria, nunca alcanzó una de las máximas distinciones como el Premio Estatal de Periodismo. Aunque admite con modestia que, de haber existido entonces ese galardón, lo hubiera merecido por la entrevista que le hizo al líder agrarista Rubén Jaramillo y que publicó en el semanario El Presente, en los albores de los años sesenta.

Custodio espontáneo del anecdotario del gremio, Benito habla, piensa y actúa como la gente de antes. Llega puntual a la cita convenida para la conversación con Conurbados y se adelanta a las preguntas obligadas del caso:

–Yo publiqué en todos los viejos periódicos de Morelos: El Avance, El Sol del Sur, que lo hizo el primer decano del estado de Morelos: Salvador Santiago Saavedra Vara. Era un señor, para mí, que ha sido el más respetable de los decanos, él sí era de carácter, canoso, alto, de bigotes, imponía; era de mucho respeto. Después, siguió de decano Pepe (Gutiérrez, director y fundador del diario La Voz de Morelos). Pepe no llegó a tener la presencia. También laboré en un semanario, (el) más antiguo que había en el estado de Morelos: El Informador. Luego otro semanario que tuvo presencia fue La Semana Gráfica. Su portada era de los sucesos de la semana. Otro que tuvo mucha presencia, porque era muy combativo su director, se llamaba El Presente, de don Cristóbal Rojas Romero… Todos ya fallecieron. El único que vive de esa vieja guardia es don Sergio Parra, es el único y su servidor. Yo reconozco que (este último) tuvo mucho mérito, porque tuvo el empuje de hacer primero un semanario luego, un diario (La Opinión de Morelos), que actualmente circula. Eso es un mérito y a mí me dio mucho gusto que a nivel nacional se le haya reconocido su mérito. Al semanario lo vi nacer. ¡Cómo atacaba! Hubo una revista que hizo época, de un hombre (Nicolás Hernández) que era igual que Pepe: rencoroso, grosero y todo. Eran compadres, pero hizo un semanario de época, que todavía se acuerdan, una revista policíaca, se llamaba Colt 45, como la pistola.

Ni computadora ni grabadora… ni sueldo

Benito nació en Cuernavaca y conoció el mundo de las noticias cuando, en 1948, ingresó como office boy en el periódico La Voz de Morelos. Cuenta a Conurbados sobre lo raquítica de la paga de entonces, no sólo a los aspirantes a reporteros sino a los ya profesionales.

“No había presupuesto y, aunque lo hubiera, pagaban muy poco. Te daban a entender que buscaras tu vida por ahí. También ahora sucede un poco lo mismo…”

–¿Otra dificultad de esa época sería la carencia de grabadoras para facilitar  transcripciones textuales?

–Algunos sabían taquigrafía, pero no todos…

–Y, ¿cómo se las arreglaban para probar la existencia de una declaración en caso de un desmentido?

–Era un problema cuando se trataba de declaraciones comprometidas. En el año 1956 un expresidente municipal de Jojutla, (que) se apellidaba Ocampo, algo así, pero ése declaró, así de plano, enojado: “Acá qué recursos, aquí no tenemos recursos, vivimos del vicio y del crimen, de lo que nos deja la zonaja, de eso vivimos y de lo que nos dan las cantinas, pero el pinche gobierno federal y el estatal no nos dan nada”. Y que se pone ahí y lo desmiente porque lo llamaron de Gobernación. Nos llamó mentirosos…

El viejo periodista revela que nunca ha usado una computadora: “Yo no he evolucionado, no he salido de mi vieja Remington”, sintetiza. Confiesa que generalmente escribe a mano y le transcriben sus textos en algún internet público para después mandarlo a La Voz donde actualmente publica.

Benito en la entrevista de 2011
La entrevista publicada en junio de 2011

Antes y ahora

Benito no deja de recordar personajes y hechos del ámbito político-periodístico de antaño, con datos, fechas y nombres precisos. Mientras le da sorbos a su té de manzanilla y se empuja los prescriptos medicamentos del Sector Salud, habla de la relación prensa-estado de antes y ahora. “Muchas veces hay ´influyentismo´ y no hay protección para los periodistas, porque el ´influyentismo´ impera y no hacen nada para proteger a los periodistas.

Explica cómo sufrió dos atentados en décadas diferentes, en los que hombres vinculados con el gobierno intentaron agredirlo, incluso, con un arma de fuego en uno de los casos. Y rememora “cómo me salvaron” Sergio Parra y el cantante Gerardo Reyes, respectivamente.

–¿Eso del “influyentismo” era antes como ahora ?

–Es igual.

–Entonces, ¿qué ha cambiado de la relación prensa-poder si se compara esa época con la actual?

–La época actual es más calmada, porque los funcionarios son más respetuosos; ya no van al atentado ni a las amenazas… Ahora los funcionarios son más civilizados, empezando porque ya tienen cultura. Se fueron a educar a Europa inclusive, ya no tienen la mentalidad de antes. En una palabra, antes eran más primitivos. Había un tipo que se enojaba (por alguna publicación) e iba a buscar al periodista, lo encontraba y, cuando menos, le reclamaba. Eso ya no es así. Antes se sufría mucho más…

Benito hace gala de su memoria, se apasiona y muestra vívidos sus recuerdos:

–Antes a un gobernador que se le atacaba, muchas veces (tenía) había mediadores… Le voy a decir una cosa que pasó: Cuando era gobernador Rodolfo López de Nava (1952-1958), le dijo a su sobrino, que (a la vez) era director de Turismo, Valentín López González: ´Dile a tus amiguitos los periodistas que ya no me estén molestando, voy a hablar con ellos y les voy a advertir a lo que le tiran´. (A lo que Valentín dijo:) ´Sí señor, voy a hablarles´. Entrevistaron desde los más viejos hasta los más jóvenes.

Así –explica el reportero octogenario–, “mandan a llamar a don Salvador, que era el primer decano, el bigotón muy imponente. (El gobernador) le dijo así de plano: ´Mira Chava, tú y yo fuimos compañeros, amigos de la infancia, por esta circunstancia abusaste de mí, pero no me sigas molestando, piensa en tu mujer y tus hijos´. Ahí le leyó  la cartilla. Luego, llama a Pepe (Gutiérrez). (A él le espetó:) ´Mira, chaparrito, por favor pórtese bien si no quiere que lloren en su familia´. Y a Juan Zárate (director de El Morelense) le dijo: ´Oye, Juanito, ya no me andes con tu Capitán Alegría ese, sacando caricaturas porque mi paciencia tiene poco. También te advierto: te aprecio pero tienes familia…´”

–¿Era una amenaza ni tan velada?

–Eso es, exactamente.

Benito García Barba sonríe cuando detalla el último capítulo de la anécdota del gobernador López de Nava: “Nosotros teníamos una revista que se llamaba Inquietudes (propiedad) de Muciño. Nos mandó a llamar al director, que era Muciño, a mí y al caricaturista, porque le había hecho una caricatura donde se expresaba que el MUM, un movimiento político, iba a vencer… Entonces nos dijo: ´miren muchachitos, a mí el MUM me hace los mandados, qué me andan poniendo de luchador con él si yo soy el gobernador, no me hace nada… Tengan cuidado con sus caricaturas´. López de Nava tenía una virtud: que les quería advertir.

–Pero hay cosas que todavía subsisten, como en algunas empresas de comunicación: el pago injusto a los trabajadores…

–Sí, sí, eso subsiste. Por ejemplo, si un diario tiene grandes utilidades en un año, (debería) darles una parte de esas utilidades a los trabajadores. Porque ellos cargan la crisis. (En cambio) cuando el periódico llega a tener subsidios buenos, nomás es para ellos, pero si un día se les retiran (los apoyos económicos, le dicen a sus colaboradores:) “mi’jito andamos en crisis, vas a ganar menos”.’

Rubén Jaramillo, Méndez Arceo y los premios

Benito García ahonda también en las diferencias que hay entre una época y otra para reconocer la labor de los periodistas y sobre las distinciones que ha recibido él destaca una en particular:

–A todos los agradezco, pero me dio un premio la Asociación Internacional de Periodistas de Prensa, Radio y Televisión, que preside Pablo Castro Zavala en Las Vegas, (quien) vino desde ahí un 7 de junio para entregármelo. ¿Por qué? Porque yo había sido amigo de su papá. Su papá me conoció cuando me inicié en el periodismo, y un día, en una reunión de políticos, dijo: “Acá vamos a tomar una foto histórica con el decano y el benjamín del periodismo”. El decano era don Salvador Saavedra y el benjamín era yo. Nos tomó la foto en la casa que era de su propiedad, la vecindad de El Pájaro, en la calle Degollado (del centro de Cuernavaca). Pablo (Castro) se acordó de eso y dijo: pues yo le voy a dar un premio…

–Puede decirse que no has tenido tantos reconocimientos cuando estabas en el apogeo de tu carrera, sino más bien recientemente como decano, ¿Han sido premios a la trayectoria?

–Es la verdad, en aquel tiempo no había ni premios. Yo hubiera ganado uno cuando hice un reportaje, arriesgándome la vida, al entrevistar a Rubén Jaramillo.

–Cómo conseguiste la entrevista?

–Enrique Romano Rueda era director de un semanario, El Polígrafo, él dijo que había que entrevistar a Rubén Jaramillo y yo lo entrevisté… Pasamos por muchas brechas… Se publicó en El Presente. Por haber arriesgado, debí haber merecido premio. Fue un año antes que lo mataran (al líder agrarista, en 1962).

–¿Cómo te llevaron hasta ahí?

–En un carro que se tuvo que dejar en la carretera. Después la gente de Jaramillo no guió hasta donde él se encontraba. Fuimos a una montaña a caballo, tuvimos que caminar otro tramo por brecha y en una como cuevita, ahí estaba él. Entre lo que dijo pedía paz y que a los campesinos se les hiciera justicia y que él iba a dejar las armas el día que se le hiciera justicia a los campesinos. En una libreta anoté lo que me dijo y algunos párrafos los puse como creí entenderle. No teníamos grabadora, si no hubiera sido bueno…

–¿Cómo describirías al, para entonces, exzapatista?

–Rubén Jaramillo era un hombre calmado, apacible, incluso se dice que era pastor protestante, hablaba casi evangélicamente, daba consejos y él decía que se había levantado para aliviar la situación de los campesinos.

–Otro personaje que ya está en la historia y que te tocó entrevistar fue el obispo Sergio Méndez Arceo.

–Méndez Arceo era muy cordial. Le voy a decir por qué. El periodista Juan Zárate unió al obispo con la prensa y muchas veces hizo ruedas de prensa allá en Los Canarios. (El prelado) era cordial con la prensa, pero luego se impacientaba. Cuando ofició una misa en memoria de (el expresidente de Chile) Salvador Allende vino su señora y el embajador de Chile, un señor de apellido Irigoyen. Me acuerdo que cuando iban a salir, se le amontonaron los periodistas. De forma decente (el jerarca católico) les dijo: “Hijitos está muy cansada la señora, por favor comprendan, retírense. Sean humanos…” Así era el obispo.