
Por Elsa Castorela Castro
Los ejidatarios que se instalaron en el campamento Apatlaco, cuentan con los elementos para convertirse en un movimiento social campesino en la defensa de su territorio que ni la conquista española pudo vencer, representa un simbolismo histórico cuya organización horizontal ha propiciado que por ahora se haya detenido el avance de la conexión para llevar agua del río Cuautla hacía la termoeléctrica de Huexca.
El historiador de Anenecuilco Dante Ehecatl Aguilar Domínguez, durante una entrevista externó su opinión con respecto a la defensa de las aguas del río Cuautla, donde campesinos de los ejidos de los municipios de Ayala y Tlaltizapán se han instalado en los márgenes del afluente, en lo que fue el campo “México”, antiguos linderos entre Cuautla y Anenecuilco, al norte del municipio de Ayala, convertido ahora en fraccionamientos, en las vertientes de agua azul del río Cuautla.
El movimiento del campamento Apatlaco sí tiene tinte social que afecta la vida campesina y la vida comunitaria de las comunidades de las Amilpas, lugar de las tierras con altos rendimientos que, desde los siglos XVII y XVIII, florecieron las haciendas azucareras y trapiches, una región productiva los 365 días del año bajo riego, hasta cuatro cosechas al año.
De llevarse el agua del río Cuautla, el ejido más afectado sería el de Tenextepango, que produce hortalizas para abastecer el mercado de la ciudad de México, además de la capacidad de emplear mano de obra migrante de los estados de Puebla, Guerrero y Oaxaca.
Aguilar Domínguez explicó que los pueblos que se han rebelado frente al gobierno, son los mismos que se opusieron a los conquistadores españoles, son tierras “realengas” que eran administradas por la corona de España, protegidas por las leyes de Indias, dictadas por Carlos V en 1545; comunidades rebeldes que iniciaron la revolución con una historia organizativa de más de 500 años.
Los rebeldes de las Amilpas, fueron los primeros contingentes que iniciaron la revolución, con la participación de las comunidades de Moyotepec, Anenecuilco, Yautepec, Villa de Ayala y Cuautlixco, son los contestatarios con una práctica común de comunicación: el toque de campañas, destacó el historiador Aguilar Domínguez.
Las tierras que son regadas con las aguas del río Cuautla, son invernaderos naturales, pueblos que tienen autonomía alimentaria, esos campos de cultivos, son los que quieren las empresas, en complicidad con el gobierno, que no es el viejo gobierno, sino el que surgió de las reformas neoliberales, son los gobiernos panistas que abrieron las puertas a las transnacionales, aunque este proceso de descampesinización ya se había visto en los 50s, cuando las comunidades perdieron la autonomía con el establecimiento de CIVAC, que destruyó con la contaminación la producción agrícola en los ejidos de Cuernavaca, Jiutepec, Emiliano Zapata y Temixco, entre otros.
“Secando y sembrando desarraigo, acaparar los recursos, pagar barato, mano de obra barata que la tengan a la mano, no construirles casas, son los nuevos explotadores” expresó.
Con tierras desérticas, desaparecerían los ingenios Emiliano Zapata de Zacatepec y Casasano de Cuautla, además la ganadería de subsistencia, al dejar de cultivar la tierra con la siembra de caña, hortalizas y arroz.