
Por Elsa Castorela Castro
Entre los árboles que nos alimentan están la diversidad de ciruelas que encontramos en los mercados locales, que los campesinos e indígenas con el tiempo han seleccionado las frutas de mejor calidad y con ello, logrado la variedad de colores que nos presentan los paisajes en los patios frutales y mercados.
Durante una entrevista, Columba Monroy Ortiz, profesora e investigadora del Laboratorio de Ecología del Centro de Investigaciones Biológicas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), habló de la importancia de los alimentos locales, esto es en el estado de Morelos, donde se localizaron tres mil especies.
Para el caso de árboles que nos alimentan, se refirió al ciruelo, cuyo antecedente se encuentra en la cultura prehispánica, de ello da cuenta la Sierra de Montenegro, con una historia de 1,500 años a.C.; en este lugar, se localizaron restos de esta fruta.
De acuerdo a la investigadora Monroy Ortíz, el ciruelo es un árbol que ha sido domesticado, y seleccionados los rasgos que más gustan a los propios campesinos y amas de casa que los convierten en alimento; “que no son tantas especies, sino diversidad de colores”, destacó.
Se encuentran en la selva baja caducifolia, en las casas, se pueden encontrar rodeando terrenos, como cercos vivos, enfatizó Monroy Ortiz.
Nances y guamúchil
La ciruela, como otros árboles frutales, entre ellos, los nanches o nances se encuentra entre la vegetación, los hay dulces y amargos.
El Guamúchil o Huamúchil, es un árbol cultivado y silvestre en la vegetación secundaria; es utilizado para dar sombra, cercos vivos, para delimitar terrenos. Su madera es muy dura que se utiliza como combustible, su fruto, se vende en los mercados locales.