Desentrañan historia de antepasados de la familia Zapata

Dante Aguilar y Lucino Luna
Dante Aguilar y Lucino Luna

Por Elsa Castorela Castro

Anenecuilco, Ayala. A 137 años del natalicio de Emiliano Zapata Salazar, a un año del centenario de la muerte de Eufemio Zapata Salazar y a dos del primero, los historiadores y cronista de este poblado –lugar de nacimiento del zapatismo– desentrañan la historia de sus antepasados con un árbol genealógico de 300 años, a la que consideran una generación protagónica de la historia.

Hasta ahora, el mayor número de estudios han sido sobre Emiliano Zapata Salazar, el hombre que representa el más grande de los anhelos de los campesinos del estado de Morelos, la tierra que sea devuelta a sus legítimos dueños.

De acuerdo a Dante Aguilar Domínguez, historiador originario de este lugar, en entrevista destacó el trabajo de los historiadores locales y descendientes de los revolucionarios del Ejercito Libertador del Sur, que se han dado a la tarea de registrar la historia de Anenacuilco, entre éstos, destacan: Lucino Luna, Edgar Castro Zapata Eulalio Aguilar, María Esther Aguilar y Brianda Sánchez, entre otros.

Los trabajos reúnen la memoria colectiva de los ancianos y, apoyados en documentos, trabajan en la biografía de Eufemio Zapata Salazar, hermano mayor de los Zapata Salazar y 15 años más que Emiliano.

Sucede que Eufemio fue, según Lucino Luna, un gran estratega en la lucha revolucionaria y uno de los principales jefes, que la historia había dejado en el olvido.

Por su parte, Dante Aguilar Domínguez, responsable de la biografía de Eufemio, destaca que, éste recibió educación para representar a su pueblo, su maestro fue Mónico Ayala Zapata, que realizó estudios en el Instituto Científico y literario de Toluca, becado por el entonces presidente de México, Vicente Guerrero, entre el joven Mónico, se encontraba, Ignacio Ramírez, El Nigromante.

Según datos encontrados en los archivos de Anenecuilco, a Eufemio se le reconocía con el nombre de Eugenio; quien concluyó la primaria, cuya duración era de cuatro años, pero estudió dos años más, tiempo en que fue preparado para conocer las reformas juaristas y el Código Legal y  redactar oficios para apelar la defensa de la tierra; además de Eufemio, también recibió esa educación, Juan N. Gutiérrez.

Los pueblos como Anenecuilco, aseguró Aguilar Domínguez, en el convulso siglo XIX se preocuparon por dar educación a sus hijos e hijas, y la pagaban, así lo registran los documentos del poblado; también las mujeres recibían educación como es el caso de Carlota Pérez, prima de Emiliano, que sabía redactar un documento y tenía firma.

En el registro de la historia, se ha iniciado la identificación de la descendencia de Eufemio Zapata, por línea de Mateo Zapata Camacho, destaca entre éstos: Eusebio Zapata Rojas, Elizabeth Zapata Rodríguez, Álvaro Zapata Rojas nietos de Mateo, hijo de Eufemio.