
Por Stella Turcato
Cuernavaca, Morelos; agosto de 2016. No podía estar más cerca de los poderes del estado. Equidistante apenas cien metros del Palacio de Gobierno y del Congreso de Morelos, operaba con la fachada de una agencia de viajes, pero los letreros estaban ahí, a la vista de todos: “Invierte tu dinero con atractivo interés” y, al calce, la firma de un negocio con más de tres décadas en la ciudad.
Su dueño, hoy octogenario, siempre al frente del local. Junto a él, un par de empleadas igual de presentes, igual de constantes, hasta que la mañana del pasado 13 de marzo –con el cierre definitivo del establecimiento– se acabó todo: los dos puestos de trabajo, la actividad comercial legal, la financiera clandestina y casi 10 millones de pesos producto del ahorro de entre 20 y 25 personas, la mayoría de la tercera edad.
El negocio paralelo

Desde hace 20 años, Rodolfo Blanquel Guzmán, propietario de lo que primero fuera Viajes Velasco y después Blanquel Viajes, decidió diversificar su empresa familiar y añadir al negocio turístico uno más redituable en el corto plazo aunque ilícito, puesto que no contaba con los permisos para ejercer actividades reservadas a las instituciones de banca y crédito.
Sin la licencia de la autoridad hacendaria ni publicidad explícita de giro financiero, el comerciante extendió contratos de inversión a particulares, a quienes les ofrecía el 1.5 por ciento de interés mensual. Los montos de inversión de cada ahorrador oscilaban entre 50 mil y un millón 300 mil pesos.
Al principio, Blanquel Guzmán sí cumplía con el pago de los intereses pactados pero los últimos años, con la decadencia de la agencia de viajes, comenzó a tener problemas para acatar los compromisos de manera que para pagar a unos pedía prestado a otros, como una espiral interminable, hasta que no pudo más.
Las demandas
Ante las promesas incumplidas de que “vendería unos bienes raíces” de su propiedad para pagar intereses atrasados o devolver los ahorros, en octubre de 2015, sus clientes comenzaron a demandarlo en la Fiscalía General del Estado; uno de ellos logró embargarle el edificio de tres pisos, mismo que albergaba la agencia de viajes, otros dos locales y tres departamentos. El litigio continúa.
Después, sobrevinieron otras demandas.
A las 5 de la mañana del domingo 13 de marzo, el anciano, con la ayuda de sus hijos, desmanteló la agencia de viajes, cambió los candados y desapareció.
A mediados de este año, dos personas denunciaron el fraude en la página de Facebook de Conurbados. Una de ellas, que aparece en la red social con el nombre de Marcos Morelos, el 18 de mayo escribió (se respetan ortografía y sintaxis originales):
“Este tipo sin escrupulos ha llevado a la quiebra a clientes sin importar que sean de bajos recursos, jubilados y adultos mayores quienes le confiaron sus ahorros de toda su vida (…) Asi es Señores!!despues de muchos años en el mercado y ser una agencia de viajes muy conocida en el centro de esta ciudad, “VIAJES BLANQUEL” propiedad del Sr. Rodolfo BlanquelGuzman, cerro sus puertas de la noche a la mañana” (sic).
En el mismo texto, el usuario de la red social mencionó, como relacionada con el caso, a la carpeta de investigación SC01/2393/2016 y pidió que se difundiera su mensaje “para que se vuelva viral y el gobierno, medios informativos, y toda la sociedad civil esté enterada y no se permita más impunidad”.
A pesar que de manera inicial había aceptado una entrevista con Conurbados, finalmente, Marcos Morelos se rehusó a declarar a este medio de comunicación. Otras personas involucradas en el asunto sí accedieron a revelar la información siempre y cuando se omitiera su identidad, toda vez que el proceso sigue abierto ante la justicia.
Se sabe que Rodolfo Blanquel Guzmán también fue demandado, desde el mes de marzo y vía la justicia laboral, por sus dos empleadas, una con 19 años de servicio y la otra con 11 años de antigüedad en la agencia de viajes que estuvo ubicada en el número 5 de la calle Lerdo de Tejada, de la colonia Centro de Cuernavaca.
Se repite la historia del “Caso Chavelas”
Aunque a menor escala, por las cantidades defraudadas y el número de ahorradores afectados, la estafa de la que ahora se acusa a Blanquel se asemeja a otra muy sonada en los albores de los años 90, en Morelos.
Según datos de internet y de diferentes entregas de la columna Atril que, para Diario de Morelos, escribe José Manuel Pérez Durán, la Agencia de Viajes Chabelas SA de CV funcionó en Yautepec durante 18 meses, entre 1989 y 1991, como caja de ahorro y casa de bolsa al extender contratos de inversión y préstamos a particulares, a los que ofrecía, por adelantado, el 10% de interés mensual.
De acuerdo con el mismo periodista, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público calculó entonces que aproximadamente diez mil personas perdieron, en conjunto, 140 mil millones de pesos viejos (en 1993, se le quitaron tres ceros a la moneda nacional).
El 30 de mayo de 1991, en Acapulco, Guerrero, agentes de la extinta Policía Judicial Federal al mando de Isidro Landa Mendoza detuvieron a Saúl Chavelas Vargas, propietario del negocio irregular y de otros negocios locales: el supermercado “Ary-Mar”, el restaurante-bar “Xochimancas”, la revista El Zarco y el equipo de futbol “Tigres de Yautepec”, de la segunda división “B”.
El escándalo fue mayúsculo en la entidad por las reiteradas protestas de los perjudicados, quienes demandaron que el Ejecutivo estatal, en esas fechas encabezado por el gobernador Antonio Riva Palacio López, se hiciera cargo de restituirles sus ahorros, por haber permitido que funcionara el fraudulento negocio. Al cabo de un tiempo, el gobierno del estado pagó a los quejosos.
Turistas, también afectados

Entre ocho y diez personas que habían adquirido, antes del cierre de la compañía, pasajes de avión, paquetes de hotel y otros paseos resultaron igualmente damnificadas. Dos de ellas habían contratado una visita a Turquía por una cantidad total de 90 mil pesos.
Durante los días posteriores al 13 de marzo, una lona colocada al frente del comercio ofrecía una dirección de correo electrónico y un número telefónico para atender “cualquier asunto relacionado con reembolsos y viajes pendientes”.
Según las fuentes consultadas por Conurbados, los hijos del empresario sólo reintegraron pagos correspondientes a lo turístico, pero a ningún inversionista de la casa de bolsa encubierta. Marcos Morelos escribió en su cuenta de Facebook que ese teléfono “no recibe llamadas y sólo responden a los mensajes de buzón que les conviene”.