Miacatlán, Morelos.- Entre las historias de mercado, destaca la de Silvia Flores, originaria de Xoxocotla, quien prepara agua de frutas. Ella asiste al tianguis de los martes que se instala en el centro de este pueblo histórico, en siete vitroleros de vidrio, está el agua de piña, jamaica, coco, pepino con chía, sandía, frutas de temporada y horchata.
El agua se vende por litro y medio litro, 12 y 6 pesos respectivamente, con mucho hielo, suficiente fruta y sabor, sus clientes son gente que trabaja en el gobierno municipal y también entrega entre los puestos del tianguis.
Mezcla las frutas, y si le gustan, las prepara. Su primera experiencia fue con el agua de coco que le enseñó su suegro, y cuando su esposo se quedó sin trabajo, le propuso iniciar con el negocio.
El matrimonio se instala todos los martes frente a la presidencia municipal, paga 5 pesos por plaza y 10 como comodín, es decir, que la cambian de lugar, aunque en un año ha permanecido en el mismo lugar.
Los días de tianguis, Silvia se levanta a las 4 de la mañana para preparar los ingredientes de las aguas frescas, para una venta de cien litros, pero cada vitrolero, al parecer, son de 18 a 20 litros cada uno.
Le compré un litro de agua de coco y me pasé al siguiente puesto a desayunar dos tlacoyos: uno de haba y otro de chales con fríjoles y maíz azul, quedé más que satisfecha, ya no me dio el estómago para pasar al puesto de barbacoa, especialidad de los pueblos de la montaña del Estado de México.
Miacatlán.- En este lugar se tejen historias alrededor del comercio regional y local, existen dos tianguis donde la gente de la región acude a abastecer su despensa y a comercializar los productos de las localidades cercanas como Palpan, Tlajotla, El Rincón, Palo Grande, Coatetelco, Xochicalco, entre otrAs, como también tianguistas de frutas, verduras, zapatos, ropa, telas, cazuelas y otros utensilios de cocina y comida.
Los pueblos de la montaña bajan a vender sus productos, como es el caso de Palpan, donde el pan tiene reconocimiento por su buen sabor, la calidad de los quesos y la crema que en ese poblado se produce.
En Miacatlán no hay un cronista, solo la oralidad mantiene viva la historia de los dos tianguis que se colocan los días martes y domingos, como es el caso de José Manuel Ordoñez Flores, que conoce sobre este tema.
Según Ordoñez Flores, el martes es el tianguis, el domingo, “día de plaza”, a este último solo acude el comercio local, y tiene menor afluencia y es de menos puestos, mientras que en el primero se establecen alrededor de 120 comerciantes que desde las siete de la mañana comienzan a instalarse.
Destacan los manteados de colores, es uno de los pocos tianguis donde todavía se colocan lonas de tela en vez de plásticos con las que se cubre la mercancía y del sol y mitiga las altas temperaturas de la zona cálida del poniente del estado de Morelos.
Entre puesto y puesto y en las orillas, se colocan sobre el piso pequeños puestos donde las mujeres de las poblaciones rurales acuden a vender lo que producen en sus huertas familiares o de los recursos que da la tierra con las primeras lluvias como la pipisca que es una planta que nace de manera silvestre y se consume como verdura que acompaña al taco.
Entre la plática surgen historias personales, como la de la familia Ordoñez Flores, que se fue a trabajar a Nayarit cuando cerró el trapiche que se encontraba en esta zona, el cual perteneció a uno de los Olea, pariente de quien fuera gobernador de Morelos, Jorge Carrillo Olea.
Don José Manuel, por línea materna, desciende de la familia Ayala, que el corrido a Modesta Ayala, la inmortalizó porque se enamoró de un peladito del estado de Guerrero y murió de amor.
Miacatlán se localiza a 40 kilómetros de distancia al poniente de Cuernavaca, capital del estado de Morelos y el primero de un corredor de cuatro municipios cuya principal actividad es la agricultura y fruticultura.
En la agricultura destaca el cultivo del maíz y sorgo; y en los últimos tiempos se desarrolló el cultivo de jitomate, pepino, calabacita y tomate bajo cubierta.
Reporteros de la Ciudad de México y algunos de Morelos se solidarizaron con una colega de Cuautla de nombre Rosa Eugenia Linares Morán, de 45 años. Por las redes sociales, los periodistas, principalmente de la Ciudad de México, lanzaron una campaña en la que pidieron ayuda para ella, quien no tiene un trabajo fijo y además debe mantener a su hijo Jesús Daniel, de tres años cinco meses de edad, quien sufre parálisis cerebral y ataques epilépticos: circularon videos en YouTube y post en Facebook y Twitter, en los que se daba a conocer sus necesidades y un número de cuenta para hacer depósitos de dinero. También hubo entrevistas en medios de comunicación nacional e internacional.
La ayuda llegó en diferentes formas, incluso el gobierno del estado de Morelos se comprometió a revisar el caso de esta reportera y fotoperiodista y darle un empleo fijo y gestionar atención para su hijo.
La imagen con su hijo
La fotografía que circuló en Facebook y en Twitter mostraba a una mujer que documentaba una marcha. A sus espaldas llevaba a un pequeño de tres años. El sol de las doce traspasaba las gorras, sombreros y sombrillas y golpeaba las molleras de poco más de 150 personas que exigían a las autoridades la localización de un menor desaparecido y demandaban más seguridad en Yautepec. Pobladores observaban la procesión callada en las banquetas ese domingo 17 de abril de 2016.
El grupo de manifestantes continuó hasta el zócalo, en donde la madre del niño desaparecido reveló, entre llantos y espasmos, que su hijo había sido secuestrado y pidió ayuda económica a los asistentes para completar el monto del rescate. Algunos se quedaron apoyando a los familiares de la víctima que organizarían una venta de bazar para recaudar fondos.
De todo esto y de la entrevista con el alcalde Agustín Alonso Gutiérrez dio cuenta Rosa Eugenia que, segundos después de que terminó la marcha, se perdió, como la mayoría de los inconformes, por las calles del pueblo.
La imagen efímera de la reportera con el niño a espaldas es, por sí misma algo fuera de la común. Para muchas personas que la conocen, esta mujer podría ser un ejemplo de amor, entrega y ganas de salir delante de una manera digna.
Un zoom a Rosa Eugenia
“Yuyis”, como le dicen sus amigos, ha laborado en instituciones en el área de comunicación social y desde hace más de 15 años para distintos medios de comunicación como fotógrafa y reportera (Línea caliente, Radiorama, La K Buena, Audiorama, etcétera). En la actualidad no tiene empleo fijo, ayuda a dos reporteros, quienes le pagan cerca de mil 700 pesos quincenales por la información que envía (cuatro notas diarias, videos, audios). No tiene a nadie que la auxilie con los gastos. No paga renta, le “prestan” una casa en obra negra en la colonia Emiliano Zapata; “si tuviera que desembolsar mensualmente un dinero, no me alcanzaría para comer”, aseveró.
Tiene seguro popular y su hijo recibe atención en instituciones públicas, sin embargo, hay tratamientos, medicinas y gastos extraordinarios que no cubre el seguro o que el menor requiere con urgencia y que se deben pagar en ese momento. “Gano muy poco, apenas nos alcanza para comer y para medicinas y tratamientos, la verdad no sé cómo le he hecho para sobrevivir”, confesó Rosy.
El peso de toda esta carga no la vence. Ella sale con su cámara, su grabadora y su libreta a cumplir con su labor. A sus espaldas va su “compañero” reportero, con el que platica lo que observa y lo que piensa mientras camina “para estimularlo a que hable”.
La vida antes de Jesús Daniel
Rosa Eugenia Linares Morán es madre soltera, su hijo Jesús Daniel tiene tres años y cinco meses de edad.
Hasta antes que él naciera ella fue ama de casa, se separó de su esposo con el que hizo una vida en común por doce años y procrearon a dos hijos que en la actualidad son mayores de edad e hicieron su vida “aparte”.
Rosy Linares, como también se le conoce en la zona oriente, estudió hasta la educación secundaria y trabajó como secretaria en algunas oficinas, después en áreas de comunicación social y posteriormente como reportera para varios medios locales.
En 2012, laboró con el entonces candidato a la alcaldía de Cuautla, Jesús González Otero, quien ganaría la presidencia municipal para el periodo 2013-2015. En esa época, la reportera entró a trabajar al área de Comunicación Social del sistema DIF municipal de Cuautla, la presidenta era Guadalupe González Mosqueda, esposa del alcalde.
Negligencia tras negligencia
Jesús Daniel nació el 28 de octubre de 2012. Su mamá cree que el niño “se le cayó” a las enfermeras o al doctor que la atendió, no lo asegura porque ella estaba acostada en la camilla, en trabajo de parto y momentos antes de que se desmayara escuchó que algo, cerca de ella, azotó sobre el piso. Cuando despertó preguntó por su hijo y si se les había caído y le dieron que no, que fue la placenta. Horas después le llevaron al bebé, éste temblaba y le dijeron que lo abrazara y le diera de comer para que se calmara ya que a lo mejor tenía hambre o frío. Rosy siempre se quedó con la duda.
El martirio en los hospitales
El día 4 de noviembre de 2012, la periodista y su hijo de siete días de nacido llegaron a las 6 de la mañana al Hospital General de Cuautla: el niño estaba muy amarillo.
A las ocho de la mañana la atendió un empleado y le dijo que regresara al día siguiente: un pediatra lo debía valorar y en su caso dar órdenes para que le sacaran muestras y le hicieran análisis.
Según Rosy, para no discutir con el empleado, fue a Yautepec “a buscar a la doctora Ludmila, a quien yo conocía. Ella vio inmediatamente a mi hijo y mandó a hacerle análisis, además también ordenó que le diera fototerapia porque el bebé estaba amarillo. Ese mismo día, como a las 16:00 horas, regresé al Hospital General de Cuautla, ya con el resultado de los estudios y con la orden de la fototerapia, yo no podía pagarla porque es muy cara y no tenía dinero”.
La recibió un tal doctor Gasca y le dijo que ninguno de esos documentos ni resultados valía porque era un hospital distinto y de distinto municipio: “su niño lo debe valorar el pediatra de acá y hacerle sus estudios y un diagnóstico”.
Ante la negativa de este médico, fue a buscar al director general, César Cedillo, pero éste se encontraba ocupado. La atendió la subdirectora y le explicó el problema y ella la acompañó a hablar con las enfermeras, quienes le recibieron al bebé: éste lloraba. Una vez que dejó a su hijo aprovechó para ir al baño.
“Cuando salí del baño mi hijo ya no lloraba pero comencé a ver mucho movimiento en la sala donde lo entregué, incluso había un vigilante para impedir el paso a las personas. Eran como las 17:00 o las 17:30 horas. Una mujer –que segundos después fue retirada por el vigilante– me dijo que ella había visto que una enfermera le estaba aplastando al bracito al bebé y de repente el niño dejó de llorar y se puso amarillo y después morado. Mientras preguntaba por mi hijo vi que pasaban un ‘carrito rojo’ con instrumentos para resucitación y me alarmé. Yo estaba desesperada y llamé a un compañero reportero. Le dije: ‘ven, por favor, mataron a mi bebé’. Él llegó en veinte minutos y pedimos hablar con el doctor César Cedillo, director del lugar”.
Cuando el médico vio al reportero, se le acercó y dijo que efectivamente había habido una emergencia, que el niño había tenido un espasmo porque había hecho un “berrinche” pero ya lo había sedado y estaba dormido; lo tendrían bajo observación.
El reportero se fue y Rosy se quedó en el hospital.
Minutos después, el médico se le acercó y le dijo que si quería comer y ella le contestó que quería que le dieran a su hijo sano, como había llegado. También le preguntó si el niño tenía seguro popular y ella le dijo que no, y en ese momento ordenó que lo inscribieran y así lo hicieron.
Poco antes de las 12 de la noche, el doctor César Cedillo le dijo que su hijo se había puesto grave, que lo trasladarían al Hospital del Niño Morelense –cuando estaba en Cuernavaca– y que fuera con él en la ambulancia: “no vas a pagar nada, el niño ya tiene seguro y la ambulancia está pagada”, explicó, a lo que ella le respondió que “cómo pretendía cobrarle si yo le llevé a mi hijo sano”. Fue a la ambulancia y esperó a que metieran al bebé en ella. A los pocos minutos lo llevaron en una camilla, iba en una incubadora, con tubos y con sus ojos tapados. De ahí se fue con él a urgencias.
Al poco rato que Jesús Daniel ingresara, la doctora de turno la mandó llamar: “señora qué le hizo a su niño, usted llego con su hijo en paro cardiorrespiratorio”.
No, le respondió, y le explicó que había llegado con su hijo sano, y el doctor le dijo que tuvo un espasmo, a lo que la doctora le respondió que el bebé había estado en paro entre quince y veinte minutos.
“Si es católica póngase a rezar, porque su hijo tiene de vida 72 horas”, le dijo y se metió al hospital.
El diagnóstico
La reportera platicó que el bebé estuvo en el hospital de veinte a veinticinco días, primero en terapia intensiva, después en intermedia y por último en piso. Lo dieron de alta con un diagnóstico de epilepsia y discapacidad motriz.
El cardiólogo le dijo que la enfermedad no era heredada, en el ultrasonido y en los estudios que le hicieron aparecía una vena desgarrada producto del paro, pero era un corazón de un niño sano. “No le llegó oxígeno al cerebro quince o veinte minutos”, le explicó.
Los doctores le explicaron a Rosy que era probable que con terapias adecuadas el niño tendría una mejoría y desde ese momento su vida giró alrededor de él.
Su hijo no mejoró, apenas puede pronunciar una palabra (“mamá”) y depende totalmente de ella para sobrevivir.
Pero además de estos golpes, Rosy tendría que soportar otros.
La despiden del DIF
Durante su embarazo trabajaba en la campaña del entonces candidato Jesús González Otero. Cuando éste ganó la presidencia la emplearon en el área de Comunicación Social del Sistema DIF, con Guadalupe González Mosqueda, esposa del alcalde.
“Se supone que yo ganaba cerca de ocho mil pesos al mes, pero me descontaban como tres mil pesos, porque tenía yo que ir a las terapias y consultas de mi hijo y, sobre todo, tenía que estar de seis a dos horas esperando en el hospital a que me lo entregaran porque al menos dos veces por semana le daban ataques epilépticos y la única manera de que éstos paren es sedándolo”.
El 16 de enero del 2015, la esposa del alcalde la mandó llamar. Siempre que pedía hablar con ella no me atendía en persona, mandaba a alguien, cualquiera de sus amigas o comadres y parientes que trabajaban en el DIF.
Ese día, Rosy llegó a su escritorio y había un pariente de la presidenta respaldando información. Le dije a esa persona que la dejara escribir en su máquina y su escritorio y respaldar sus archivos personales, pero él respondió que tenía órdenes de no dejarla abrir ningún escritorio o máquina y que esperara en la sala donde sería atendida; ella se sentó y esperó.
Minutos después llegó la directora del DIF y le dijo que por órdenes de la señora se iría a trabajar a Comunicación Social al Ayuntamiento de Cuautla. Rosy le pidió la orden por escrito, pero la directora le dijo que no era necesario y que ya habían hablado al Ayuntamiento.
“Iván Meneses trabajaba en ese tiempo en la comuna y le pregunté si había la orden de mi traslado y me dijo que no sabía nada pero que aquello le ‘olía’ a que querían despedirme sin liquidarme y me sugirió que buscara a un abogado. No pude contratar a un abogado porque no tenía dinero por lo que contraté a un pasante que me acompaño al trabajo y filmó mi entrada y todo, se quería reunir evidencia para demandar o defenderme”.
Quince días después la mandaron llamar del DIF y le ofrecieron cuarenta mil pesos de liquidación; le tocaban cerca de cincuenta y cinco mil pesos, según el pasante de abogado, pero como estaba muy necesitada tuvo que aceptar esa liquidación.
“La enfermedad de mi hijo absorbió todos mis recursos y en poco más de dos meses se me acabó lo que me dieron de liquidación. Estuve buscando trabajo pero no encontré, dos compañeros reporteros me ofrecieron ayuda y es de lo que vivo hasta el día de hoy; me pagan cada quince días una cantidad, es la única percepción que tengo. Antes vendía yo fotos, pero ahora cualquiera saca una foto con las tablets y celulares y ya no hay venta”.
De acuerdo con algunos noticiarios nacionales, es probable que en el caso del despido de Rosy Linares haya habido discriminación, por lo que el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación pidió a la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos su intervención.
No pienso en el mañana, vivo el presente
Uno se equivoca si espera de Rosy una actitud de una persona amargada. A pesar de que los médicos le dijeron que la condición de su hijo mejoraría con el tiempo y ha sucedido lo contrario (de discapacidad motriz el diagnóstico cambió a parálisis cerebral), ella no se deja vencer. “Yo trato que el tiempo que Dios me lo quiera dejar, (él) sea feliz. No pienso en el mañana, vivo el presente, me levanto con mi hijo, ando con mi hijo, me duermo con mi hijo, lo atiendo, todo el tiempo le platico, le hago bromas, me hace bromas, tratamos de reír, eso es lo que nos salva y nos alienta: el momento, platicar”.
Ella contesta siempre con una sonrisa y de manera franca, no rehúye a ningún tema, lo expone de forma directa, aunque cuando recuerda el día que le dijeron que su pequeño viviría sólo setenta y dos horas no puede contener las lágrimas.
El niño, por su parte, también sonríe. “Mamá, mamá”, le dice. Mueve las manos, señala, mueve la cabeza y hace gestos. Toma la cámara de su madre y apunta con ella a los interlocutores.
“Cuando estoy trabajando y entrevisto a la fuente, y él se aburre me tapa la boca para que yo ya no pregunte; algunos se sacan de onda pero los que ya conocen a mi hijo no se sorprenden. También se ríe cuando tropiezo, y entonces yo le digo, cállate porque si yo caigo voy a caer sobre ti y te voy a aplastar, y él se carcajea”.
Buenas nuevas
El 5 de mayo este año, en entrevista telefónica, Rosy Linares comentó que un funcionario estatal se había comunicado con ella para decirle que el gobernador Graco Ramírez había pedido que la incorporaran a Comunicación social del Gobierno del estado.
Al día siguiente, el mismo funcionario le dijo que ella cubriría la zona Oriente del estado y que realizaría varias actividades, entre otras cubrir cuando llegaran secretarios del estado:
“También me dijo que entraré en un proceso de regularización de seis meses para acceder a nómina. Asimismo, gestionaron una cita para Jesús Daniel el lunes 9 de mayo en el Hospital Infantil Federico Gómez, en la Ciudad de México y se comprometieron a buscar una cita en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía”.
Yautepec, Morelos.- En el Centro Regional de Control de Vectores (CRCV) científicos realizan pruebas para identificar los efectos que tienen larvicidas o insecticidas en la población de mosquitos transmisores del dengue, chikungunya y zika. Estos análisis servirán para controlarlos o extinguirlos y para evitar enfermedades y muertes en Morelos y en todo el territorio mexicano, de acuerdo con Mariana Irina González Fernández.
La responsable del CRCV explicó que éste forma parte de los Servicios de Salud de Morelos, y tiene como misión fortalecer la investigación operativa en el tema de enfermedades transmitidas por vectores ubicados en la región, es decir, generar evidencia científica para la toma de decisiones y la formulación de políticas públicas en materia de salud.
El 3 de julio de 2014, el Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (Cenaprece) certificó al Centro Regional de Control de Vectores como unidades de bioensayo para hacer la evaluación de los insecticidas que se emplean para el control vectorial en el país y la resistencia de los vectores, en función de las poblaciones de mosquitos que hay en Morelos.
Centros Regionales de Control de Vectores
En Morelos hay dos Centros Regionales de Control de Vectores o “Unidades de Bioensayo”, como las llama la Secretaría de Salud, uno se localiza en la comunidad de Panchimalco, en Jojutla, y otro en Oaxtepec, municipio de Yautepec.
En la república mexicana estas unidades se ubican en Campeche, Tabasco, Jalisco, Coahuila, Sinaloa, Guerrero y Veracruz.
En Oaxtepec, el lugar donde se encuentra el CRCV es pequeño, de una sola planta y cuenta con toda la tecnología e infraestructura para cumplir con sus objetivos. En cuanto al personal, hay dos responsables de los muestreos en campo y de taxonomía, uno en el área de laboratorio y bioensayo, hay también auxiliares de entomología y estudiantes de servicio social que pueden ser técnicos laboratoristas clínicos o biólogos en formación.
Como el CRCV es parte de la Jurisdicción Sanitaria III de los Servicios de Salud Morelos, cuenta con todo el apoyo del personal y de la maquinaria que necesite para realizar su labor.
Cazadores de mosquitos
Papeletas con huevos de mosquitos
De acuerdo con la titular de los Servicios de Salud en Morelos, Patricia Mora González, en la entidad hay alrededor de 4 mil 600 ovitrampas para mosquitos. Personal de los Servicios de Salud las instala en las azoteas de las casas para atrapar huevos de mosquitos.
La NORMA Oficial Mexicana NOM-032-SSA2-2014 define a la ovitrampa como el “dispositivo hecho de un bote plástico de color negro de un litro de capacidad, el cual es llenado a partes de volumen y recubierto sobre el borde de agua con una tira de papel pellón. Se usa para colectar huevos de vectores de dengue y fiebre chikungunya como Aedes aegypti o Aeedes albopictus y es la medida de elección para monitorear poblaciones y medir riesgos entomológicos de transmisión”.
Cada semana, cuadrillas adscritas a las jurisdicciones sanitarias del todo el estado monitorean las poblaciones de mosquitos que circulan en Morelos y recogen el material biológico (huevos de mosquito), lo identifican perfectamente, lo embalan y lo trasladan a los laboratorios del CRCV.
Las tiras de papel donde viene “pegados” los huevecillos se procesan ahí, y comienza su ciclo biológico: huevo, fase larvaria, fase pupal y, finalmente, la de adulto.
En un área del CRCV hay especialistas haciendo pruebas. Exponen a conejos a las picaduras de los mosquitos portadores del dengue para estudiar sus efectos.
Por lo menos en la región oriente del estado, los pobladores de las comunidades han hecho conciencia de la importancia de las campañas contra el dengue y permiten, con mayor frecuencia, que el personal de los Servicios de Salud entre a los patios a fumigar o que en sus azoteas se instalen las trampas. Antes la gente era desconfiada, pero las campañas como “Lava, tapa, voltea y tira” han sido efectivas, explica la directora del CRCV.
Veneno para los moscos
Mariana Irina González
Según Mariana Irina González Fernández, los productos que se emplean (larvicidas o insecticidas) para el control y combate de los vectores están perfectamente regulados en la Ley General de Salud, en la Ley Estatal de Salud, en la NORMA 032 SSA 2 2014 y otras normas mexicanas, en las guías operativas y demás lineamientos. Estos productos no afectan a los humanos, están avalados por la Organización Mundial de la Salud y sujetos a una reglamentación estricta, no sólo en cuanto a su aplicación sino también en relación con su manejo.
“Todos tienen una clave y se secuestran en un listado de la federación y están dentro del marco regulatorio. Nosotros recibimos esos productos sin que conozcamos la clave o nombre, y lo aplicamos y observamos los efectos que éstos producen en las larvas y en los mosquitos. Por ejemplo, si es adulto será de tantos días de nacido, hembras de tales y tales características, etcétera. En el caso de las larvas, se exponen en condiciones controladas, semicontroladas o en el campo. Los resultados se envían a los Servicios de Salud Morelos y al Cenaprece, una instancia de la Secretaría de Salud Federal que tiene, entre sus objetivos, el empleo de diversas estrategias para reducir las poblaciones del vector, aplicando medidas de control físico y químico. Es importante mencionar que se vigila de manera muy estricta que no haya sesgo alguno o que se favorezca un producto sobre otro”, expuso la responsable del Centro Regional de Control de Vectores de Oaxtepec.
Para la investigadora González Fernández, el objetivo es observar y documentar los efectos de estos productos en el campo, ya que puede haber variantes: el suministro de agua potable puede cambiar de una región a otra, las características propias de la vivienda pueden ser distintas, etcétera. Todos estos factores pueden incidir en el efecto del producto que se quiere comprobar sobre la población específica de mosquitos o las larvas; todas estas variables son estudiadas en el laboratorio.
Si esos contendedores de agua se tapan, si les aplican químicos a las larvas, si se ponen pabellones y se impide que se alimenten, los moscos van a buscar cómo sobrevivir, cómo adaptarse, quizá alimentarse de otros organismos vivos como animales, a poner los huevos en contenedores naturales donde puedan sobrevivir.
La lucha por la supervivencia
Según la investigadora la presencia del mosquito del dengue está asociada con las condiciones climatológicas, tiene que ver con la altitud sobre el nivel del mar. Morelos está entre los mil 300 o mil 400 metros sobre el nivel del mar y, de acuerdo con la literatura, el vector tiene presencia en el territorio que se encuentra a mil 200 o mil 300 metros sobre el nivel del mar.
Se ha observado que el mosquito se ha adaptado a otras altitudes. En México ha habido casos autóctonos en sitios donde no había, por ejemplo, en las zonas norte, de mayor altitud o incluso a nivel de mar, en las costas, y también a 600 metros sobre el nivel del mar, por ejemplo.
Desde el año 2014 se han instalado en varias partes del territorio mexicano unidades como las que hay en Morelos para evaluar los efectos de ciertos insecticidas sobre las poblaciones de mosquitos específicas de cada localidad, porque es necesario tener la certeza de que ese insecto sí se muere con ese insecticida, indicó la entrevistada.
“Hay poblaciones donde los mosquitos no se han expuesto a estos insecticidas, y es probable que no se mueran con las dosis que nosotros aplicamos; esto tiene que ver con las condiciones climáticas, la resistencia y cuestiones genéticas. Si no podemos observarlos en las etapas de huevo o larva es probable que no podamos controlar las poblaciones de mosquitos, porque una vez de adultos es ya muy difícil”.
El proceso del dengue
La encargada del Centro Regional de Control de Vectores de Oaxtepec explicó que para que haya casos de dengue en las comunidades se requiere: la presencia del mosquito (Aedes aegypti, no otro, porque no lo transmiten); la presencia del virus; la población susceptible, es decir, gente que no se haya infectado. Hay población que se enfermó con un serotipo (microorganismo), pero esto no quiere decir que no se puede enfermar con otro que esté circulando en ese momento, ya que hay cuatro serotipos diferentes. También se necesita una persona enferma, ya que el mosquito se alimenta de la sangre de ésta y comienza el periodo de incubación y el virus se comienza a reproducir y a replicar dentro del mosquito y luego éste se alimenta de otra persona que no está infectada y le transmite el virus.
En el portal de la Secretaría de Salud Federal se define al dengue como “una enfermedad producida por el virus dengue (DENV) perteneciente a la familia Flaviviridae, género Falvivirus, conformado por cuatro serotipos del DENV1 al DENV4 y que son transmitidos por la picadura de mosquitos hembras de las especies Aedes aegypti y Aedes albopictus. La enfermedad es importante porque produce brotes explosivos de fiebres por dengue, con brotes simultáneos de fiebres hemorrágicas o de choque grave en menor cantidad”.
De acuerdo con el Cenaprece, este virus afecta actualmente a 112 países en los que se presentan más de 100 millones de casos de dengue clásico y medio millón de casos de fiebre hemorrágica, con varios miles de defunciones anuales.
Según la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud, durante 2015, hasta el 28 de marzo, en México había 2 mil nueve casos confirmados de dengue clásico y hemorrágico, 13 mil casos probables y 468 de dengue hemorrágico estimados. En el mismo periodo de 2016 se tenía confirmados 2 mil 601 casos de dengue clásico y hemorrágico, se estiman 18 mil 601 casos probables y hasta la semana 12 se registraron 701 de dengue hemorrágico.
Rodolfo Carlos Arriaga Demeza, responsable de la Estrategia Educativa y de Participación Comunitaria para la Prevención del Dengue y Chikungunya de Servicios de Salud de Morelos (SSM), dio a conocer que en la entidad, en 2015, hubo 595 casos de dengue.
Víctor Manuel Pérez, director de atención Médica de los SSM afirmó que, hasta principios de abril de este año, se habían registrado 37 casos de dengue clásico y 9 hemorrágico, ninguna defunción, y que había cuatro pacientes infectados por chikungunya .
Para la investigadora Mariana Irina González Fernández, “el trabajo de prueba de insecticidas en Centro Regional de Control de Vectores de Oaxtepec es importante, entre otras cuestiones, porque el instinto de supervivencia de los mosquitos se activa: si se aplica un producto ‘X’ en las mismas condiciones y circunstancias o en distintas es probable que para la próxima generación el producto no tenga el mismo efecto en los mosquitos de esa localidad.
De acuerdo con la Secretaría de Salud federal, las altas tasas de morbilidad y mortalidad por este virus son capaces de bloquear las actividades económicas de ciudades y países y colapsar los servicios de salud de cualquier región cuando se presentan epidemias de fiebre hemorrágica por esta enfermedad.
Cuernavaca, Morelos; 26 de mayo de 2016. Las cúpulas empresariales anunciaron que interpondrán un amparo, por la eliminación de la revocación de mandato que aprobaron los diputados locales; lamentaron que este Congreso sólo legisla para sus intereses partidistas y no toman en cuenta la agenda ciudadana.
Juan Pablo Rivera Palau, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, anunció que ya preparan un amparo o incluso hasta una controversia constitucional por la eliminación de la revocación de mandato, pero sobre todo porque no se concretó el Consejo de Participación Ciudadana.
El líder camaral dijo que lo que hicieron los diputados locales con esta eliminación de la figura de revocación de mandato, es un total desdeño para la ciudadanía y una evidencia de que los diputados sólo legislan a su conveniencia e intereses partidistas y no bajo una agenda ciudadana. Por su parte, el vicepresidente de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (Canirac), Ángel Adame, también lamentó esta decisión de los diputados y la calificó como desafortunada y que los llena de coraje.
A pregunta expresa de si el Congreso del Estado atiende más una agenda del Ejecutivo que ciudadana, dijo: “La lectura que se da va muy ligado a ello, y no ayuda al Ejecutivo y tratándose de los diputados haremos los acercamientos para que den una explicación y jurídicamente se tiene que revisar. En su campaña dijeron que se valían al pueblo y hoy pareciera que no es así.” Sentimos molestia, enojo, pero tiene que haber diálogo para buscar que la ciudadanía tenga mayor participación, recalcó Ángel Adame.